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18 de marzo de 2022, 4:00 AM
18 de marzo de 2022, 4:00 AM

El país falso. Día que pasa avanzamos al país donde ya nada es real, todo es falso, nada es lo que su nombre indica, nada es lo que la historia construyó, nada es lo que debiera. El Tribunal Constitucional (TCP) es cualquier cosa menos un tribunal y menos constitucional. Hace mucho que sus actuaciones son una vergüenza para la justicia. Bien podría cambiar de nombre y llamarse Tribunal Constitucional Defensor de los Supuestos Derechos de Evo Morales. Hace cinco años inventó el supuesto derecho humano de Evo Morales a repostularse indefinidamente a la Presidencia hasta que la muerte lo separe del poder. Para dictar tal aberración el TCP se apoyó en el Pacto de San José o Convención Interamericana de Derechos Humanos. La Corte IDH que administra esa Convención declaró que la reelección indefinida no es un derecho humano. Todos lo supimos, el TCP también, pero a los señores tribunos que trabajan en Sucre simplemente no les da la gana de acatar el fallo internacional y mantienen vigente su sentencia que declara que en Bolivia rige la reelección indefinida. Ni las peores dictaduras del mundo se animan a tanto. El TCP, sí.

 Ayer se supo que ese mismo TCP declaró que Evo Morales tenía derecho a ser candidato a senador en 2020, pese a que en el último año no vivió en Bolivia como exige la norma. Decidió también que el Estado debe indemnizarlo por lucro cesante. Acto seguido, enjuiciarán a los vocales del Tribunal Supremo Electoral o negociarán con ellos que renuncien a cambio de no procesarlos. Así, el MAS podrá llenar esas tres posiciones y controlará así el 100 por ciento del TSE.

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