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8 de abril de 2022, 4:00 AM
8 de abril de 2022, 4:00 AM

La mentira es la principal arma de las guerras. Eso lo sabemos desde siempre, pero la habilidad de su uso tiende a hacernos creer que eso ya no se practica. Pero los hechos demuestran lo contrario. Para ejemplo, un rublo: ahí está Rusia con sus crímenes de guerra contra civiles ucranianos montados en bicicletas a quienes disparan desde tanques blindados. Solo los cobardes son capaces de tal atropello. Putin está demostrando que aquel otro dictador que provocó la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX puede resultar un personaje de Disney a su lado.

 Bucha es una pequeña ciudad ucraniana cercana a Kiev que no tiene más de 40.000 habitantes. Por allí pasó la invasión rusa y en su recorrido las tropas enviadas por el Kremlin masacraron a población civil que quedó tendida en el suelo, en la misma posición en que cayeron muertos, durante varios días, mientras duró la ocupación de los invasores.

 Cuando se retiraron las tropas, el mundo conoció que decenas de civiles fueron asesinados fríamente en las calles. El Kremlin de Putin dice que los videos que mostraron a los muertos fueron un montaje, pero imágenes de alta resolución del satélite Maxar demostraron que los cuerpos tirados en calles y abandonados al aire libre por tres semanas -el mismo tiempo que duró la ocupación rusa- son los mismos que aparecen en los videos que circularon por redes sociales. Esa es la moral de Putin, que también a su pueblo le miente cuando dice que entraron a Ucrania a salvar a los ucranianos de guerras civiles y a defender a Rusia. El dictador tendrá que pagar por esos crímenes de guerra.

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