Opinión

Cara a cara

26 de abril de 2022, 7:31 AM
26 de abril de 2022, 7:31 AM

“Todos somos mestizos”, dice la Iglesia católica y también una gran parte de la población boliviana. A estas alturas, es claro que no hay indígenas puros en este país. Incorporar la pregunta acerca de cómo nos autoidentificamos está lejos de ser una “categoría colonial”, como asegura el vocero de la Presidencia, Jorge Richter. ¿Para qué sirve el Censo de Población y Vivienda? Pues para saber ¿cuántos somos? ¿quiénes somos? y ¿cuáles son nuestras necesidades como bolivianos? No debería causar mayor problema saber que una parte de la ciudadanía no se identifica con ninguna nación indígena y que tiene sus propias demandas. El problema es cuando se pretende imponer políticas públicas con el mito de que todos somos originarios.

La categoría de indígena tampoco es garantía para los pueblos originarios, salvo los que son afines al Movimiento Al Socialismo. ¿De qué sirve que ciudadanos de tierras bajas se identifiquen con las naciones moxeñas, chiquitanas, guaraníes, ayoreas, guarayas, etc. si el Gobierno no atiende sus reivindicaciones, si los interculturales (mestizos, al fin) los están desplazando de sus tierras?

Lejos de ser un procedimiento técnico, con el fin de actualizar la información sobre la población del país, el Censo planeado para noviembre parece ser un hecho destinado a invisibilizar a porciones importantes de la ciudadanía, a consolidar la hegemonía de determinados grupos sobre el total de la población. Los resultados que arroje esta medición serán valederos para la próxima década. Por eso es tan importante la transparencia y la información constante a los bolivianos.

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