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Cara a Cara

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5 de mayo de 2022, 4:00 AM
5 de mayo de 2022, 4:00 AM

Inseguridad, inestabilidad, incertidumbre. Esas palabras resumen el estado de los bolivianos. Tres ejemplos resumen la sensación. 1) La dudosa elección del defensor del pueblo. Hoy se instalará la sesión en el Legislativo y se prevé que la nueva autoridad repetirá su funcionalidad y servicio al MAS antes que a la ciudadanía. Se anticipan abstenciones de voto de algunos diputados y senadores de la oposición, que, de esa manera, darán luz verde a la voluntad del poder. El partido en función de gobierno dirá que tiene mayoría y así podrá lograr su cometido, vulnerando la institucionalidad de una entidad que ya ha sido violada y que seguirá pisoteada a costa del verdadero interés del pueblo.

2) La Policía está en su peor momento. Hay jefes policiales coludidos con el narcotráfico y con el robo de vehículos. Su afán es el enriquecimiento ilícito. Entretanto, la confianza ciudadana en el ente que debería dar seguridad ha caído a su mínima expresión y la respuesta viene en paquete de destituciones e intervenciones, como mostrando que quieren cambiar todo, pero no cambia nada. 3) Bolivia ingresa a una espiral de inseguridad alimentaria. Está subiendo el precio de las carnes de pollo y de cerdo; se han cerrado lecherías; hay escasez de maíz, el pan se encarece como efecto de la falta de harina. El Gobierno dice que hay recuperación y anuncia nuevas empresas estatales para competir con los privados. No se vislumbran acciones serias para evitar que la economía se vaya a pique.

Estamos mal y lo peor que puede ocurrir es que esa sensación se normalice, mientras la calidad de vida de los bolivianos se deteriora velozmente.

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