Opinión

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Cara a Cara

Pedro Rivero Jordán 18/5/2022 04:00

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El municipio de Tinguipaya, en el departamento de Potosí, se convirtió en un nuevo escenario de violencia en el país. Allí acaba de apagarse la existencia de la segunda víctima de los enfrentamientos entre lugareños, tras la visita del vicepresidente David Choquehuanca el domingo último para inaugurar una ‘escuela de líderes’. Después de que el visitante se retirara del lugar, empezó la gresca que dejó malheridas a las dos personas que luego fallecieron. De un lado, la confrontación fue atribuida a la bebendurria sin freno y del otro a divergencias entre masistas, a partir del ‘dedazo’ de Evo Morales para la elección de Jhonny Mamani como gobernador de Potosí, el mismo de la escandalosa compra irregular de 41 ambulancias. En el cada vez más agrietado ‘instrumento político’ se han vuelto recurrentes las peleas por indisimulables pugnas internas.

 Todavía no sale el humo blanco que anuncie al Defensor del Pueblo. Un nuevo intento se impulsará hoy después de que en tres oportunidades no se obtuvo los dos tercios necesarios por un candidato y el acto eleccionario quedó empantanado. Para las primeras horas de la tarde de este miércoles está prevista la reinstalación de la sesión en la ALP. La búsqueda de consensos estimulada por el presidente nato de la Asamblea para viabilizar la elección del Defensor parece intento estéril. Lo es por las divergencias insuperables entre fuerzas políticas que no parecen haber reparado en el manoseo impiadoso al que han sometido a una figura que debe velar por los derechos de la gente y no por intereses partidarios.

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