Opinión

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Cara a Cara

30 de junio de 2022, 4:00 AM
30 de junio de 2022, 4:00 AM

El giro a la izquierda en las rotondas del segundo anillo de la capital oriental fue una interesante propuesta que alivió, en parte, el tráfico vehicular en una de las arterias más transitadas de la urbe. El paso del tiempo, la falta de controles, la inocuidad de las cámaras de vigilancia y la malcriadez de los conductores, hicieron trizas la buena normativa. Hoy, de nuevo, con este accionar se empeora el flujo vehicular y poco se puede hacer ante otro atropello más, salvo mantener lo avanzado y volver a retomar lo bueno y corregir lo malo. Construir sociedad-ciudad en beneficio de todos, una consigna para seguir insistiendo.

 Si de revertir se trata, ahora que varias calles del centro cruceño han sido picoteadas para obras lineales y poco descifrables, nada costaría avisar a la población y ofrecer alternativas para no sufrir la emboscada de aterrizar en medio de un problema del que salir cuesta vida. Varias cuadras, de diferentes zonas, son intervenidas al mismo tiempo. Total, creen que el cuero aguanta. Insufribles.

 La conservación de lo bueno no tiene precio. El biólogo Huascar Bustillos y la concejal Karina Orihuela han presentado un proyecto para que una especie de armadillo, llamado coseberu, sea declarado patrimonio natural y cultural de Santa Cruz de la Sierra. Este simpático mamífero, considerado uno de los más raros del mundo, corre riesgos de desaparecer con la deforestación, las quemas y la ignorancia humana, y sobre todo porque habita en la zona del cordón ecológico del río Piraí, sitio apetecido por la ambición y la depredación.

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