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19 de julio de 2017, 4:00 AM
19 de julio de 2017, 4:00 AM
La universidad
más grande de Latinoamérica es la UNAM de México, con 349.532 estudiantes, 40.184 docentes y 120 carreras, en una ciudad de más de 20 millones de habitantes. De su millonario presupuesto, el 61% va al pago de catedráticos y el 26% a investigación. La mayor de Bolivia ya es la Uagrm de Santa Cruz, con 107.000 estudiantes para una ciudad de 2 millones de habitantes. El presupuesto que le da el Estado es aún el segundo del sistema nacional, lo que plantea una situación de inequidad porque al ser la más grande del país tendría que recibir el mayor financiamiento. Es probable que el crecimiento de la René Moreno siga y se acerque en unos años a cifras gigantescas,  como las de la UNAM. Corresponde entonces planificar el futuro para que sea sostenible y los recursos alcancen, de manera de tener una universidad pública adaptada a la escala de Santa Cruz. 


El Alto estrenó
uno de los estadios más modernos de Bolivia, para 23.000 espectadores, con césped sintético y techado en un 60% de su tamaño. Alegra saber que la urbe alteña progresa; sin embargo, es deseable que el nuevo escenario tenga uso para justificar la millonaria inversión en él. En contrapartida, otras ciudades, como Montero, que tiene incluso un club de fútbol en la Liga, están impedidas de ver partidos nocturnos porque en sus estadios falta algo básico como iluminación. 


El TCP exige
a sus funcionarios usar ‘vestimenta formal y discreta’ en sus oficinas. En el golf de EEUU también se vetaron las minifaldas en las mujeres deportistas. Mientras el tiempo avanza, parece que el mundo retrocede. 
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