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27 de septiembre de 2017, 4:00 AM
27 de septiembre de 2017, 4:00 AM

Carlos Valverde Bravo volvió a Santa Cruz. No es una noticia inesperada, pero sorprendió que lo haga ahora en septiembre. Ya había adelantado antes su intención de retornar de Buenos Aires, donde radicó un año y cuatro meses. Eligió volver en la semana de Santa Cruz, lo que no deja de tener un matiz simbólico. Se había marchado porque se sentía en peligro tras denunciar el caso Zapata. Algunos criticaron su salida, pero otros la justificaron porque creen que corría riesgo. Ahora que vuelve, muchos le dan la bienvenida y otros, sobre todo seguidores del Gobierno, lo siguen criticando por el asunto de Zapata.

Su retorno se da también en una coyuntura política que tenderá a complicarse por las elecciones judiciales y por la decisión del MAS de buscar la reelección presidencial. En ese contexto, el ministro Reymi Ferreira ha dicho que Valverde tiene garantías para sus actividades en Bolivia, ya que no está procesado. Por su parte, el comunicador afirmó que seguirá trabajando como lo hizo siempre. En realidad, nunca dejó su labor en los medios durante su ausencia, pero no lo hizo en las condiciones en las que debe hacerlo un periodista sin juicios. La vuelta de Valverde pondrá a prueba las garantías que dicen ofrecerle y la independencia de los poderes. Por lo demás, siempre es bueno que un comunicador no tenga que irse del país para ejercer su oficio.

El ministro de Economía pidió a los empresarios ser más eficientes en sus costos y en su producción, sobre todo usando tecnología. Es cierto que las empresas enfrentan ese constante reto, pero el Estado tendría que acompañarlas sin desentenderse. 

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