24 de octubre de 2022, 6:55 AM
24 de octubre de 2022, 6:55 AM

El Censo no es el tema, es la lucha por el poder. El debate nunca fue técnico y fue el Gobierno el que le puso toda la carga política. El Comité Interinstitucional tiene en la demógrafa Melvy Vargas a una verdadera autoridad en la materia. Ella lideró una propuesta técnica, que en el Ejecutivo nacional nunca quisieron ver. En el fondo, es una pulseada que tiene muchos componentes. Primero, que ningún gobernante (ni este ni el anterior) toleran que haya una región contestataria y libre para expresarse y manifestarse.

Tampoco apuran el censo porque sus resultados mostrarán un sinceramiento del país, se podrá saber cuántos pobres tenemos en verdad y si el modelo económico es tan exitoso como el Gobierno dice que es. Los resultados del censo también mostrarán que las circunscripciones electorales deben modificarse, porque ahora no guardan relación con la ubicación de la población. Además, no solo implicarán una redistribución económica, sino la imperiosa necesidad de que haya un pacto fiscal y que los recursos tributarios se entreguen a municipios, gobernaciones y universidades de manera más justa.

Pero nada de eso le importa al poder. La consigna es ganar este round. Para ello, no importa si se cerca a Santa Cruz, si se impide el paso de alimentos (como antes el paso de oxígeno a La Paz) o si se argumenta bloqueo para que no lleguen los combustibles. Son métodos muy crueles. Y la pregunta es: ¿Por qué gobernar castigando a unos en función del interés partidario? ¿Por qué no hacer historia y gobernar pensando solo en los intereses del país?

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