Opinión

Cara a Cara

14 de noviembre de 2022, 4:45 AM
14 de noviembre de 2022, 4:45 AM

Doblaron las apuestas. El Gobierno y la dirigencia cruceña subieron la tensión ayer. El multitudinario cabildo, a los pies del Cristo Redentor, decidió seguir el paro con nuevas demandas concretas. Se exige una ley que garantice la redistribución de escaños parlamentarios antes de las elecciones de 2025. Se pone como condición la liberación de todos los detenidos y el cese de la persecución a la dirigencia departamental, entre otras.

 A su vez, el presidente, lejos del tono calmado que mostró en el mensaje del viernes por la noche, ayer habló de pelear en las calles para defender lo que ganó en las urnas. Volvió a vincular la demanda cruceña con intereses de la derecha y condenó que ‘la derecha’ intente levantar la cabeza.

El cabildo del domingo fue multitudinario en verdad, quizás como no se había visto antes. Se sabe que la asistencia sorprendió incluso a los organizadores. Entre los asistentes había gente de toda edad, todo estrato social y probablemente de toda ideología. Hace mal el presidente en continuar descalificando o leyendo de manera sesgada a un pueblo que se expresa. La dirigencia cruceña debe saber administrar ese respaldo y estar a la altura de los cruceños que piden censo, recursos acordes a la población, escaños parlamentarios y nueva geografía electoral, así como la liberación de los detenidos que claman por censo oportuno.

Lo que debe acabarse cuanto antes es la violencia. Tirar la cuerda es muy peligroso y puede dejar más luto. Por eso, será bueno bajar el tono y hacer el esfuerzo de resolver las diferencias en paz, preservando la vida y en el marco del reconocimiento del otro y el respeto.