10 de diciembre de 2022, 7:00 AM
10 de diciembre de 2022, 7:00 AM

Horas de emociones, de broncas, sufrimientos y desahogos. Los cuartos de final de la copa del Mundo tienen ese no sé qué, como diría el tango. Sabemos qué tiene, pasión se llama. Desde el primer partido entre Brasil y Croacia, todo fue subiendo y las casas, los bares, las oficinas, se llenaron de goles y de fútbol, de nervios y de sorpresas. Brasil lo tenía en el bolso y en el ocaso del segundo tiempo del complementario y tras un esporádico ataque croata, un disparo con rebote torció la historia. Los del Modric fueron a los penales vestidos de alegría y los canarinhos sintieron el golpe del empate y no pudieron dar vuelta la página. El arquero Dominik Livakovic se disfrazó de héroe y Brasil Salió por la ventana. Otro gran candidato que se va.

Ya la tarde venía caliente, pero el partido le puso más electricidad al termómetro transformando el encuentro en un infierno. Aunque Argentina se animó y arrinconó las mustias pretensiones naranjas, con el 2-0 arriba el técnico albiceleste confundió las estrategias y subestimó la garra de 10 minutos que tuvo la exHolanda. La tacañería se pagó caro. Países Bajos empató y las 80.000 almas presentes quedaron sin imaginar lo que vendría en el tiempo extra, los europeos refugiados y a los pelotazos, no aspiraron más que a los penales, donde la historia volvió a repetirse y la albiceleste pateó mejor y su arquero Dibu-jó la alegría a su parcialidad que crece sin descanso. Un partido casi de potrero, con picante, empujones, amarillas, mal arbitraje, emociones y goles. Se jugaron todo y la vida continúa con un solo sudamericano en carrera. Lo de hoy, entre europeos y un africano, será otra historia.

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