17 de diciembre de 2022, 7:00 AM
17 de diciembre de 2022, 7:00 AM

“Nada está bien, todo está mal”, dijo el vicepresidente David Choquehuanca, a tiempo de exhortar a respetar a las mujeres, al territorio y al presidente. Es ecuánime y oportuno pedir respeto por las mujeres siempre, pero aún más después de ver que dos honorables parlamentarios han provocado insultos y calumnias contra dos parlamentarias de otro partido. En cada ilustre intervención mostraron su jerarquía y excelsa educación. El primero, Juan José Huanca Mamani que la llamó “Chola de Camacho” a su par, el día jueves. La violencia no se detuvo, pues el parlamentario Delfor Burgos Aguirre, muy reflexivo, le dijo a otra diputada que tenía “cara de hombre”. Los muy valientes caballeros tendrán que afrontar denuncias penales por violencia de género, violencia política y discriminación, así como también el presidente de la cámara de diputados Jerges Mercado, quien no hizo nada al respecto y omitió los aberrantes actos. Así estamos, entre intelectuales y salvadores de la patria que con valiosos argumentos ensanchan el camino de Bolivia para asegurarnos un futuro prometedor.

El mundo tiene dueños y las redes también. A la orden del día está la censura, las suspensiones y los bloqueos. El caso de la red del pajarito, estalló hace unas horas porque su propietario, autoproclamado defensor de la libertad de expresión, suspendió por 7 días las cuentas de más de media docena de periodistas de CNN, The New York Times, The Washington Post y prensa independiente. No le gustó que se informe sobre sus viajes en jet privado. El botón rojo de on y off de la libertad de prensa lo tiene nervioso al magnate y lo oprime cuando le conviene. El hombre nacido en Sudáfrica en 1971 argumentó su proceder antidemocrático diciendo: "Publicaron mi ubicación exacta en tiempo real, literalmente las coordenadas que permitirían un asesinato, en violación directa (y obvia) de los términos de servicio de Twitter". Peligroso precedente dijo el secretario general de la ONU. Nos preguntamos, ¿a quién les rendirá cuentas el señorito?

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