Opinión

Cara a Cara

11 de junio de 2023, 4:02 AM
11 de junio de 2023, 4:02 AM

El matonaje político esta vez se ensañó con la asambleísta departamental del MAS Muriel Cruz. Indigna la brutalidad con la que fue agredida, indigna el accionar cobarde de las turbas aleccionadas y el circo en el que se ha convertido el ejercicio democrático, indigna la igualmente brutal represión de la Policía por la que otras personas salieron lastimadas. Lo sucedido el viernes en inmediaciones de la Gobernación es el triste corolario de la polarización política que se vive en el país desde hace años. 

 El episodio empezó con la controvertida designación de dos nuevos asambleístas indígenas, seguido de una convocatoria, a través de redes sociales, para una “toma pacífica de la Gobernación”, aparentemente para evitar la posesión de esos representantes. Escenario propicio para que aflore la violencia. Río revuelto para pescadores de réditos políticos. Todo fue un acto anunciado, cuyo desenlace se pudo evitar, pero no se hizo o no se quiso.

Urge cortar el círculo vicioso de la polarización política. Hay que dejar de echar más leña al fuego con acusaciones apresuradas de un bando y del otro, con teorías de conspiración que rayan en lo ridículo, con una intolerancia política que hiere la sensibilidad de la gente. Hay que dejar de lado el ‘todo vale’ para desacreditar a los oponentes. En algún momento se tiene que recuperar ese mínimo de cordura y de espíritu democrático que hace posible la convivencia pacífica entre fuerzas diferentes. Lo que está sucediendo ahora no conduce a nada bueno. Urge cambiar el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

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