Opinión

Cara a Cara

23 de julio de 2023, 4:00 AM
23 de julio de 2023, 4:00 AM

El poder no da puntada sin hilo. Si hay que acallar a quienes denuncian corrupción (Bakovic, Aramayo), se los encierra por medio de juicios amañados. Un ‘estate quieto’ para otros posibles denunciantes. El poder también mide la sensibilidad y tolerancia de la ciudadanía cuando mantiene el acoso judicial a esos presos sin importarle su salud quebrantada. Si la protesta es tibia, adelante con el encierro. Y si el poder necesita aplacar movimientos ciudadanos, qué mejor que enjuiciar y encarcelar a sus líderes, aunque sea fuera de su jurisdicción (Camacho, Pumari, Resistencia Cochala). El poder mide si el exceso de fuerza genera protesta. Que si uno de los líderes necesita asistencia médica y no se la dan… ¿Hay indignación? No se la ve, adelante con el escarmiento. Y si a una expresidenta, en lugar de concederle un juicio de responsabilidades, la encierra por un supuesto golpe I y un golpe II, ¿qué prevalece… la indignación, el miedo, la indiferencia?

 El hilo de las puntadas es el mensaje implícito para otros actores políticos con similares inclinaciones. De ese mensaje toman nota los líderes cívicos, potenciales denunciantes, opositores, bloqueadores de rotondas, universitarios revoltosos. Hay un caso, sin embargo, donde el abuso del poder contra una persona no parece tener un ‘estate quieto’ para terceras personas, porque simplemente no hay nadie como ella. ¿O a quién se pretende intimidar con el hostigamiento a Amparo Carvajal? No hay muchas ancianas (ni jóvenes, en todo caso) que estén dispuestas a sacrificar su vida por defender derechos humanos. Lo que el poder hace con ella es un cruel castigo que ni siquiera sirve como fin político. ¿Alcanzará la indignación ciudadana para que dejen en paz a la heroica señora?