3 de septiembre de 2023, 4:00 AM
3 de septiembre de 2023, 4:00 AM

‘Willyseros’. Así son identificados los orgullosos propietarios de unas reliquias motorizadas con más de 80 años de antigüedad, desde que en 1941 saliera la primera unidad del jeep Willys de una planta de montaje en los EEUU. Fue tras el estallido de la II Guerra Mundial y la emergencia por el sorpresivo ataque japonés a Pearl Harbor. El mando militar demandó un vehículo inexistente hasta entonces; versátil, liviano, poderoso, todoterreno, fácil de transportar y equipar. Se esperaba el vehículo perfecto. La contienda bélica aceleró la producción porque las pruebas recientes habían resultado exitosas. En tiempo récord salieron miles a todos los frentes y antes de la victoria aliada, en 1945, los Willys ya tenían ganado su sitial de honor en la historia.

Las referencias son del libro ‘Los Willys en Santa Cruz’ que bajo la firma de Osman Patzi Sanjinés, periodista, docente y “willysero” empedernido, fue presentado al arrancar septiembre. Es una lujosa publicación cuya edición impulsó la directiva del Club Willys Santa Cruz que, con sus 50 asociados y 90 vehículos registrados, transita los 20 años de su fundación. En igual cantidad de caravanas, ha recorrido la región cruceña de un extremo a otro, además de haber alcanzado Beni, Pando, Chuquisaca y Tarja.

 Los Willys representan el espíritu de la generación que luchó y logró el despegue económico de Santa Cruz y la sociedad requiere de hitos e íconos para reafirmar su historia. Por eso tiene sustento suficiente el reconocimiento de estos legendarios jeeps como Patrimonio Histórico y Cultural.

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