4 de septiembre de 2023, 4:00 AM
4 de septiembre de 2023, 4:00 AM

Hay un daño sistemático al medio ambiente en Bolivia. Las noticias son espeluznantes: que si la Chiquitania y el Chaco perdieron el 30% de su superficie boscosa; que si los ríos están altamente contaminados con mercurio y al ministro del área no le parece grave; que si avanzaron nomás en el afán de penetrar el Tipnis con puentes y vías; que si quieren afectar la zona de acuíferos que abastece de agua a la región metropolitana de Santa Cruz; que si hay coca y fábricas de cocaína en áreas protegidas y un largo etcétera que hace ver que los golpes a la naturaleza son decisiones que se toman a diario, aunque en los discursos se insista en lo contrario.

Se trata de un afán de producir lo legal y lo ilegal a toda costa. No importan los pueblos originarios, especialmente en el oriente y el sur del país, mientras los llamados interculturales (o colonos) tienen licencia para depredar a cambio de votos. Pero no son los únicos, los grandes industriales de la tierra también avanzan con topadora y sin paliar el daño. Como país estamos muy lejos del objetivo de deforestación cero, planteado por Naciones Unidas.

Es una pena que sea Bolivia el país donde se cometen estos crímenes contra la vida de una manera flagrante. Dirán algunos que de alguna manera hay que crecer en producción y sacar materiales de exportación. Empero el costo es demasiado alto y los efectos se verán a corto plazo. Ya se está lamentando la sequía en ciudades importantes como Potosí y también La Paz en su momento. No tarda en sufrir daños Santa Cruz. ¿Quién podrá salvarnos?

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