20 de enero de 2024, 4:00 AM
20 de enero de 2024, 4:00 AM

Una amarga libertad. César Apaza recuperó su libertad y podrá recibir un tratamiento médico digno. Abandonó el penal de San Pedro ayudado por dos custodios que, ante una maraña de fotógrafos, trataban de sostener al líder de Adepcoca muy debilitado desde que sufriera un ACV. Apaza sale por la puerta grande. 16 meses de prisión preventiva han doblegado su salud, no su firmeza. La justicia le negó por dos veces la debida atención sanitaria. Las imágenes del cocalero postrado en cama y sin movilidad, las mismas que estremecieron a los bolivianos, no conmovieron a los jueces.

“Nuestro país necesita una justicia independiente”. Débil, sin fuerzas para caminar y demacrado por la dura prisión, Apaza mostró su vigor en los pocos segundos de contacto con la prensa. Su demanda contrasta con la actitud del fiscal Alabe. Se mostró triunfante y victorioso, prolijo para justificar una acción judicial cobarde que, en 16 meses, no logró demostrar culpabilidad alguna.

Los sueños de libertad. El anhelo expresado por Apaza se propaga por todo el país. Las populosas marchas ante la justicia torcida chocan contra la defensa a ultranza de un oficialismo empeñado en dar validez a la prórroga de los magistrados y postergar, lo más posible, la elección judicial. Sin voluntad política, con reparos a cualquier proyecto de ley que no emane desde la Casa Grande del Pueblo, el futuro de la justicia avanza contra ruta con los pedidos del país. Mientras Apaza salía del penal y respiraba libertad, Bolivia recuperaba la esperanza de mejores tiempos.

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