Opinión

Cara a Cara

14 de febrero de 2024, 4:00 AM
14 de febrero de 2024, 4:00 AM

Hace tiempo largo que los cruces de las rotondas y principales avenidas de la ciudad, se han convertido en puntos de concentración de una cada vez mayor de adultos y menores de edad, que acuden allí buscando la manera de ganarse el sustento diario. A los limpiavidrios, vendedores de frutas y otros productos, se suman malabaristas y tragafuegos entre los que se observa a gente venida de otras latitudes y muchos niños que corren el riesgo de ser atropellados.

 El drama mayor lo exhiben personas de muy avanzada edad o que acusan severos impedimentos físicos y que utilizando muletas o postradas en sillas de ruedas, se desplazan entre el raudo y cercano paso de cientos de vehículos, bajo las inclemencias del tiempo. Lo hacen por recibir unas monedas para paliar sus más apremiantes necesidades. Son éstas, entre otras, estampas lacerantes del abandono en la urbe cruceña, donde se han extendido los cinturones de pobreza y la marginalidad es el caldo de cultivo para diversos conflictos sociales.

 Hemos comentado una y otra vez que la presencia cada vez más notoria de niños en las calles es una muy mala señal por los riesgos potenciales que para ellos acarrea. Con carácter prioritario, el caso de los menores de edad y de aquellas personas con impedimentos físicos viviendo en estado de virtual abandono en las vías públicas, amerita de instituciones y autoridades competentes, aplicar alguna medida eficaz de protección que, al menos, mitigue el drama estremecedor que les toca vivir en medio de una total y lacerante indiferencia.