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18 de febrero de 2024, 4:00 AM
18 de febrero de 2024, 4:00 AM

El brasileño Lourival Máximo de Fonseca es un ‘peso pesado’ del narcotráfico internacional. La policía boliviana lo capturó tras una balacera en San Rafael, jurisdicción de San Ignacio de Velasco. Fue entregado a autoridades del vecino país donde es buscado por delitos vinculados con narcóticos, lavado de dinero, asesinatos y otros. Este ‘capo’ se refugiaba en Bolivia, al igual que otros de sus pares que, con mucha facilidad, hallaron lugar donde la presencia del Estado no se deja sentir. El ministro de Gobierno dijo que con su captura se había asestado “el mayor golpe” al narcotráfico e incluso ironizó describiendo al capturado como “una ballena” en vez de un “pez gordo”.

 A Lourival se lo relaciona con los dos asesinatos perpetrados durante el Carnaval en la capital velasquina, estremecida por la violencia entre organizaciones criminales vinculadas al Comando Vermelho y al PCC. Estas facciones operan en el sistema penitenciario de Brasil y tienen presencia en las prisiones de casi todos sus estados. Se financian principalmente con el narcotráfico, robo a bancos, secuestros, tráfico de armas, proxenetismo, contrabando, etc.

Según InSight Crime, ambas bandas “tienen punto de apoyo en Bolivia desde donde obtienen gran parte de su cocaína”. Se las señala como “amenaza transnacional” de gran tamaño. Y como el crimen organizado va hacia donde está el ‘negocio’, su presencia debe poner en alerta máxima al Gobierno, -distraído con una pugna partidaria por el poder-, para devolverle la seguridad y la tranquilidad que demandan los bolivianos.