El Deber logo
5 de febrero de 2017, 4:00 AM
5 de febrero de 2017, 4:00 AM

_ Todas las camisetas que le han obsequiado y que él ha transpirado jugando al fútbol hasta en la cuna del imperialismo (Nueva York) y siempre seguido por las cámaras de TVB, ya son expuestas entre los 13.000 regalos que ha recibido el presidente Morales desde su llegada al poder en 2006. Se puede apreciar la muestra en uno de los tres bloques del Museo de la Revolución Democrática y Cultural recientemente inaugurado en Orinoca, pueblito de no más de 500 vecinos donde nació el jefe de Estado. En la obra se invirtieron Bs 50 millones aunque queda un poquito lejos: a dos horas y media desde Oruro en transporte público y algo menos en vehículo particular. Hay que hacer el viaje de ida y vuelta en el día y con algunas provisiones porque aún no hay atención hotelera ni restaurantes, de ahí que la prudencia también aconseja ir con la vejiga vacía. Desde el aeropuerto Juan Mendoza, una frecuencia Oruro-Orinoca-Oruro podría aliviar fatigas entre los eventuales visitantes del museo y estimular el turismo, pero todavía no se sabe de algún proyecto aeroportuario en la ya mítica cuna de don Evo. 

_ Si todas las camisetas del presidente y algunos pares de sus chuteras están para admirar en dicho museo, como hincha pleno del fútbol nacional que se ha deleitado viendo jugar a Chichi Romero, al Flaco Melgar, a 'Platiní' Sánchez, al Diablo Etcheverry, entre otros, sin olvidar a las figuras inolvidables de más antes como V.A. Ugarte y Chembo Gutiérrez, me pregunto si no será mucho pedir que el Gobierno le asigne a la FBF recursos para mandar hacer cuando menos una galería donde sean reconocidas y perduren las balompédicas y genuinas glorias antes nombradas. Tengo en mi poder la camiseta de la Selección boliviana con la que se despidió en 1993 el maestro Romero, que me la regaló. La cuido como hueso de santo pero estoy dispuesto a entregar tan querida e histórica prenda por una buena causa como la antes sugerida.

Tags