Opinión

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16 de julio de 2017, 4:00 AM
16 de julio de 2017, 4:00 AM
Hace una década, durante un taller con periodistas locales
, expertos mexicanos advirtieron sobre el avance del crimen organizado hacia estas llanuras grigotanas “donde está el ‘negocio’. Este es un terreno fértil para sus operaciones”, entonces subrayaron. La presencia de peligrosas  bandas criminales en el frustrado y sangriento atraco a Eurochronos, ha sido confirmada por el Gobierno. Ya están operando aquí. Dejaron de enviar ‘emisarios’. Ante las enormes e inadmisibles carencias en materia de seguridad en la ciudad más grande y poblada del país, la gente, aún estremecida por el impactante y perturbador suceso, teme por lo que pueda ser nada más que el inicio de operaciones delincuenciales a gran escala en la urbe cruceña. No pueden esperar más las medidas que hace falta implementar.


La Casa Grande del Pueblo
, una mole de 29 pisos que en tamaño parece competir con el Illimani, costará al erario público la friolera suma de $us 36 millones. Va a reemplazar al ‘republicano’ Palacio de Gobierno, que es despreciado porque es símbolo del ‘poder colonial’. Y mientras en los niveles de poder se enciende la polémica por cuestiones de ‘estética’ en estilos de construcción en el casco urbano paceño, en el Hospital del Niño ha empezado la crianza de gatos para controlar la población de ratas y ratones que pone en riesgo la salud de los pequeños internos que, además, duermen sobre colchones manchados de sangre y orina.
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