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25 de agosto de 2017, 4:00 AM
25 de agosto de 2017, 4:00 AM

Al menos tres focos de conflictos se abrieron durante los últimos días en el país. Un bloqueo en Achacachi, marchas de dirigentes de las microempresas y la resistencia anunciada por un sector de indígenas del Tipnis avivan tensiones en ascenso. Dos de los frentes pertenecen a la matriz de conflictos políticos y uno de ellos a los de índole económico. Precisamente los que tienen un origen político encontraron un eje de convergencia. Estamos hablando de la protesta en Achacachi y de las movilizaciones contra una vía en el Tipnis. Vecinos del municipio de Achacachi e indígenas del Isiboro Sécure acordaron luchar juntos contra el Gobierno. Son, además, sectores que estuvieron antes cercanos al oficialismo. Aunque Evo Morales acumuló experiencia en gestión de conflictos, su tiempo debería estar ocupado ahora en buscar nuevas fuentes de ingresos y en recuperar los niveles de crecimiento económico, ya que si suman los aprietos financieros se multiplicará el malestar social.

La novedad política es la reaparición de Felipe Quispe. Con su peculiar estilo, el ‘Mallku’ busca vigencia sumándose al lío de Achacachi. Su folclórico lenguaje le da visibilidad mediática, aunque posiblemente perdió ya su poder de convocatoria para hacer lo que mejor sabe hacer: bloquear.

La cancha del estadio Gilberto Parada da pena. En el último partido de local de Guabirá, la transmisión televisiva mostró la precariedad del campo de juego. La Gobernación debe hacer algo cuanto antes. 

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