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22 de marzo de 2017, 4:00 AM
22 de marzo de 2017, 4:00 AM

_Bolivia dio otro paso en su búsqueda de un acceso soberano al Pacífico con la presentación de la réplica a la Corte Internacional de Justicia. El Gobierno ha sido hasta ahora coherente en el manejo de la demanda, ayudado por un sentimiento colectivo de unidad y respaldo nacional. También ha sido perseverante en la campaña de socialización de los argumentos bolivianos. En contrapartida, el Gobierno chileno empezó dubitativo, reaccionó con algunos contratiempos y ahora intenta mostrarse seguro. Su canciller dijo ayer que responderá con la dúplica en septiembre y reiteró que no hay la mínima posibilidad de que La Haya y Chile le den soberanía a nuestro país. Las posiciones no se han movido ni un milímetro. La Moneda se resiste a dialogar sobre la base de soberanía y hasta cuestiona la competencia de la CIJ. Y Bolivia busca que La Haya obligue a que los chilenos se sienten a negociar, situación que se daría si el fallo favorece a nuestra nación. Queda esperar y explicar al mundo los argumentos bolivianos. 

_Mientras el Gobierno chileno insiste en que el domingo hubo robo e invasión a su territorio, el Gobierno nacional asegura que militares y aduaneros fueron secuestrados en la frontera por combatir el contrabando. De la justicia del vecino país depende el futuro de los detenidos y el aumento o no de la tensión bilateral. Imaginemos cómo podrían estar presionados los jueces chilenos si, antes de dar su dictamen, La Moneda acusó y justificó la confusa retención. 

_La diplomacia boliviana y chilena pueden resolver rápidamente un nuevo impasse fronterizo como el del domingo pasado con voluntad y sensatez. De lo contrario, nos exponemos a un cada vez más difícil y peligroso escenario. 

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