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21 de octubre de 2017, 22:05 PM
21 de octubre de 2017, 22:05 PM

Emapa es una empresa administrada desde hace una década por el Estado que apoya la producción de alimentos. Sus oficinas en La Paz y en Santa Cruz han sido intervenidas sorpresivamente por la Fiscalía, que investiga serias irregularidades atribuidas a un funcionario, actualmente prófugo, que supuestamente suplantó la representación de una decena de granjas agrícolas en el departamento cruceño para la compra de maíz subvencionado. Hay seis aprehendidos y se calcula un daño económico al Estado por Bs 150.000. Sumando Emapa, el ‘mapa’ de la corrupción en Bolivia parece no tener límites.

“Si son machitos que vengan a Bolivia y que se defiendan en la justicia”, fue el desafío lanzado por el presidente Evo Morales a los políticos opositores que buscaron refugio en el exterior. En diciembre de 2015, el propio Morales calificó a la justicia como lo peor de su gestión de Gobierno y poco después, en enero de 2016 su vicepresidente dijo que la justicia “está podrida... es una vergüenza”. Desde entonces, las cosas no han hecho más que empeorar. En semejante situación, es probable que todavía no haya nacido el ciudadano ‘machote’ que se las quiera ver con tribunales y jueces corruptos e incapaces de administrar justicia. 

No ha dejado de sorprender la remoción del director del INE, a pocos días de conocerse la información clave sobre el crecimiento del PIB y la factibilidad del pago del doble aguinaldo. La información escueta sobre los motivos del repentino cambio abona el terreno de las especulaciones sobre un tema que genera amplias expectativas en el país.

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