Opinión

Tuffí Aré

Cara a Cara

 En el Día del Trabajador una de las preocupaciones es evitar el aumento del desempleo. En Bolivia el empleo formal no alcanza ni a la mitad de la población económicamente activa. La mayoría de las personas en edad de trabajar vive de la economía informal, por lo que su situación es inestable. Este sector vive de ingresos que varían cada día y tampoco aporta impuestos. El autoempleo es una fuente de entrada de recursos, en tanto que el emprendimiento propio es una aspiración de muchos para conseguir tranquilidad e independencia económica. En la última década el obrero formal tuvo un repunte de su sueldo, mientras que el salario mínimo también escaló hasta prácticamente $us 300. Ayudaron mucho la buena década y algunas políticas redistributivas. Sin embargo, hay mucha preocupación en el lado empresarial por la subida de los costos de producción, ya que el ciclo económico cambió desfavorablemente y es difícil sostener las planillas de empleados. Lo peor es que el Gobierno empezó a desentenderse del riesgo de despidos y de la situación de los privados.    En vez de deslindar su responsabilidad de posibles despidos por el alza salarial encima de lo previsto por las empresas, sobre todo pequeñas, el Gobierno debería considerar planes de auxilio o de incentivo. Una idea que se puede analizar es el alivio de la presión o carga impositiva para los formales, en uno o dos puntitos, haciendo que la diferencia la cubran algunos sectores informales que progresan sin tributar.  Empeoró la ubicación de Bolivia en la clasificación mundial de la libertad de prensa 2017, elaborada por Reporteros sin Fronteras. El país cayó diez escalones y las principales causas son la autocensura y los ataques de los poderes.

Tuffi Are 2/5/2017 06:31

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