Opinión

... cara a cara

El Deber logo
23 de agosto de 2017, 4:00 AM
23 de agosto de 2017, 4:00 AM

Disminuir el subsidio, es el principal argumento del ministro de hidrocarburos para imponer el alza de hasta un 50% al precio del gas para las industrias. El problema no es tanto el concepto, que tiene sentido en un modelo que realmente apunta a la desregulación, sino que la medida se da cuando la economía se desaceleró y las empresas sufren el aumento de sus costos, la disminución de sus ventas y de sus utilidades, en las que aún las tienen. Cargarles a las industrias aumentos tarifarios es profundizar sus dificultades. Ya subió la electricidad, crecieron los costos laborales y ahora aumenta el valor del gas. Solo falta que eleven los impuestos para completar un círculo agobiante para los formales. En consecuencia, hay que analizar el impacto de una medida así y, en lo posible, revisarla para que sea gradual o para cuando la economía recupere su ritmo de crecimiento. Ni en el ciclo de “bonanza” se aplicó un alza tan fuerte. Ahora los efectos pueden ser contraproducentes. 

Sin el apoyo decidido de las FFAA será muy difícil que avance la comisión de la verdad, conformada para dar con los desaparecidos durante las dictaduras. Van 11 años de un gobierno de corte socialista y ni así se pudo aún dar, por ejemplo, con los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz.

¿Qué hacer con las Quipus? El mercado parece no responder a la marca boliviana de computadoras y celulares. ¿Acaso nació muerta por la falta de un plan de negocios? Es una pregunta de estos días. 

Tags