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9 de agosto de 2017, 4:00 AM
9 de agosto de 2017, 4:00 AM

Le salió el tiro por la culata a Rafael Correa su decisión de dejar a Lenin Moreno el poder en Ecuador. No es un sucesor complaciente, funcional o cómplice. Pese a encabezar la continuidad del ‘correísmo’, el nuevo presidente intenta no ser una marioneta de su antecesor, como muchos lo esperaban. Toma sus propias decisiones y una de las más resonantes es haberle quitado funciones al vicepresidente Jorge Glas mientras lo investigan por denuncias de presunta corrupción en el caso Odebrecht. Lo último que acaba de anunciar es la venta de uno de los aviones presidenciales, de los autos lujosos del Gobierno y la reducción del 11% de los sueldos de los funcionarios públicos de alto rango para mostrar austeridad. Pese a que la posición de Moreno molesta a Correa, las medidas siguen con paso firme para revertir un momento económico crítico. Una muestra de que se pueden corregir errores. 

Trump estrenó en Facebook su propio telenoticiario de lo que su Gobierno llama “noticias reales”, en respuesta a los contenidos que considera “falsos” de los grandes medios de EEUU. Como muchos de los que están en el poder, el presidente se incomoda con el periodismo crítico y aspira a que solo se difunda el relato oficial, lo que termina siendo propaganda. Trump usa una receta que es común en personajes arbitrarios: desprestigiar a los medios para que la gente no les crea. La fórmula está trasnochada. 

Antes de que la situación empeore, la dirigencia del agro debe sentarse urgentemente con las autoridades para encontrar salidas a las crecientes quemas y a la sequía. 
 

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