Opinión

Cara a cara

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24 de julio de 2017, 2:16 AM
24 de julio de 2017, 2:16 AM
El debate sobre el uso de las redes sociales se intensificó después del atraco frustrado a Eurochronos. Monseñor Sergio Gualberti dijo ayer que los medios y las redes presentan el mal y la violencia “con sensacionalismo y morbosidad”. Hace días, en un panel de la Utepsa, también se habló del uso que le damos al WhatsApp, al Facebook o al Twitter en situaciones de crisis como la del trágico jueves. Fede Morón fue muy ilustrativo en el conversatorio con los universitarios cuando dijo que las redes son como “un destornillador”. Sirven para construir o para apuñalar. Evidentemente, no se puede culpar al mensajero de los mensajes nocivos que disparamos desde un teléfono. Depende de cada uno de nosotros decidir si usaremos el WhatsApp, el Facebook o el Twitter para construir o para apuñalar. Las imágenes grabadas por ciudadanos sobre el tiroteo pueden ayudar a que la investigación no sea manipulada. Sin embargo, el uso que se les dio después solo alimenta el morbo. Muchos podríamos contribuir a que los familiares de las víctimas no ahonden su angustia dejando de repetir las filmaciones de los caídos por las balas. 

 

Una encuesta de Captura para EL DEBER recogió ideas del ciudadano para reforzar la seguridad. La mayoría se inclinó por la capacitación de los policías, la reforma judicial y reforzar los controles migratorios. Tienen ahora la palabra los que deciden. 

 

Hace tiempo surgió la idea de ‘Santa Cruz ciudad universitaria’. Hace días el Comité Cívico convocó a varios rectores para revivir la buena intención. Es tiempo de pasar de la retórica a los hechos y a los resultados.
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