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8 de agosto de 2017, 4:00 AM
8 de agosto de 2017, 4:00 AM
Con la inédita Parada Militar, en las cercanías de Achacachi, concluyeron los festejos patrios. Evo Morales arremetió ayer contra el Gobierno estadounidense, lo que evidencia el endurecimiento de su posición respecto a Trump y lo aleja de la Casa Blanca. El presidente desconfía mucho del nuevo gobierno republicano por los sucesos de Venezuela. Teme que detrás de la convulsión esté la mano de lo que llama “el imperio”. Incluso aprovechó el aniversario de las FFAA para pedir a los militares que defiendan los recursos naturales de Bolivia, ya que los ve amenazados. Hay una altísima susceptibilidad que ojalá no derive en torpezas que afectan a una necesaria relación de dos pueblos como el boliviano y el estadounidense. 

 

Cada día la cárcel de Palmasola recibe un promedio de siete personas, de las que un 19% son reincidentes. Generalmente son detenidas por robo y por narcotráfico, según un informe de EL DEBER. La cifra de reincidencia muestra que el penal no es un espacio de rehabilitación, sino de aislamiento. La terapia ocupacional y sicológica es escasa, por no decir inexistente. Incluso algunos que entran por delitos menores se rozan con otros más peligrosos que los suman a un ambiente muy nocivo y, cuando dejan la cárcel, salen otra vez a delinquir. Nada cambiará si no hay soluciones de fondo en la penitenciaría. 

 

En algunos hospitales públicos los puntos de recepción de pacientes y de emergencia ofrecen una penosa atención. Los enfermos esperan durante horas en camillas y en pasillos que alguien les dé una cama para hacer más llevaderos sus dolores. Angustioso. 
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