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Un cambio de modelo económico para el país es un pedido que se viene escuchando con mayor insistencia desde el sector privado. El modelo vigente sigue básicamente concentrado en el lado de la demanda, donde se apuesta por el consumo de bienes y servicios y por la inversión pública como principales generadores del crecimiento económico. Casi no se consideran medidas en el lado de la oferta, que implicaría bajar impuestos y crear otros incentivos para que el sector privado gane protagonismo en ese crecimiento. Algo de esto ha hecho el Gobierno, pero solo de manera selectiva; la aplicación generalizada... ¿Demasiado neoliberal? Por lo menos tal posibilidad no se percibe en la Agenda del Bicentenario que el presidente Evo Morales ya ha empezado a difundir.

La presión social de hace años hizo posible que se pusieran dos candados a emprendimientos con aparente beneficio económico para el país. El primer candado impedía que una sola molécula de gas boliviano ingresara a Chile. El segundo prohibía toda intervención en territorios protegidos sin el consentimiento de pueblos indígenas. Hoy le estamos vendiendo derivados de litio a Chile y se hace exploración en una Reserva Nacional pese a la resistencia de algunos pobladores. Se debió prever que el consenso es la llave que destraba todo conflicto en democracia.

La nominación de calles en los barrios de Santa Cruz se realiza bajo la iniciativa de los propios vecinos, a falta de un plan integral que responda a criterios históricos y que tenga cierta coherencia para ubicarnos en el mapa. Nombres repetidos y mal escritos son algunos de los problemas detectados. Los cruceños casi ni nos percatamos de estas deficiencias, pero para un foráneo debe ser misión imposible llegar a una dirección específica. Ni con Google Maps.