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7 de septiembre de 2017, 4:00 AM
7 de septiembre de 2017, 4:00 AM

Esta es la historia de un joven bachiller  que estaba convencido de que no iría a votar en la elección judicial. Ayer, en su colegio le dijeron que si no tenía el comprobante de sufragio, tendría problemas para inscribirse a la universidad y tramitar su título de egreso. Esa fue la única motivación para hacer la cola y esperar largas horas a que lo registren en el padrón de votantes. Es una pena que un nuevo elector, como muchos otros, tenga que ejercer su derecho por obligación y no por convicción. Mientras tanto, el proceso electoral avanza con dudas sobre los postulantes elegidos por la Asamblea Legislativa, tantas que hasta el presidente cuestiona el fallo de un exmagistrado que es nuevamente candidato a un cargo en el Poder Judicial.

Donald Trump anuló el programa de protección para los hijos de inmigrantes ilegales, conocidos como ‘Soñadores’ (dreamers, en inglés), que había sido puesto en vigencia por Barack Obama mediante un decreto. El argumento esgrimido es que se pretende resguardar los empleos para los estadounidenses, aunque con ello se sacrifique el futuro de cientos de miles de jóvenes. La política de la actual administración pretende recuperar poder para la figura de EEUU como rector del mundo, pero a la vez niega la realidad de que en ese país está la esperanza de muchos migrantes que dejaron sus ciudades para vivir junto a sus padres y en pos de un futuro mejor.

La selección nacional lo hizo, le ganó a Chile y dio una alegría a los bolivianos. Los lamentos en las redes sociales no lograrán cambiar esa realidad.

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