Opinión

... cara a cara

El Deber 17/5/2017 04:00

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_#Un día sin periódicos. Ha sido el hashtag que utilizaron ayer muchos periodistas mexicanos indignados por la impunidad que alienta la seguidilla de muertes de valiosos colegas. Los comunicadores han decidido pasar del repudio a la acción, con acciones como la de parar sus labores hasta que la institucionalidad de un Estado y un país herido por el narcotráfico reaccionen y detengan el desangramiento de su gente. Javier Valdez, un impecable profesional de la información, es el último mártir de los que caen a diario por las balas de los cárteles. Los colegas mexicanos se preguntan a cada hora quién viene o a quién le toca morir en esta guerra desigual de la palabra contra la mafia, pero nadie hasta ahora lo intenta frenar ni lo impide. Entre tanto, ejercer el periodismo en México exige más que coraje. Ya es prácticamente una locura. 

_Johnny Pizarro Miranda, de 38 años, perdió la vida en otro horrendo linchamiento sin que nadie le diera el derecho de sentarse ante un juez para responder a una acusación. Es muy posible que la próxima semana solo sus familiares se acuerden de él y sea un número más entre las víctimas de turbas que matan a alguien motivadas por una sospecha. Jamás nadie debe morir así en un Estado donde sus instituciones funcionan. Si la gente reacciona con violencia porque su Policía y su justicia no le inspiran mínima confianza, estamos tremendamente mal. Peor aún si alguien que se proclama inocente, sin que la justicia demuestre lo contrario, termina colgado o quemado en un poste. Es salvajismo puro. 

_Toque de queda para los menores de edad en Colquiri para frenar la inseguridad. Otra señal de debilitamiento de la institucionalidad. Mejor es prevenir, dicen los que apuestan por los valores y la educación ciudadana. 

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