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Cara a cara

Viernes, 05 de junio de 2026 a las 04:00

La lógica indicaba que las pantallas ganarían la batalla. Que los libros quedarían arrinconados por videos de segundos, algoritmos infinitos y contenidos hechos para consumirse con el vértigo con que se olvidan. Sin embargo, la 27ª Feria Internacional del Libro de Santa Cruz vuelve a demostrar lo contrario.

Hay algo revelador en ver miles de personas recorriendo pabellones de libros en plena era de TikTok. No se trata solo de compradores. Son lectores que hacen filas para escuchar autores, familias que destinan parte de su presupuesto a una biblioteca y jóvenes que encuentran en los clubes de lectura una forma distinta de comunidad. Mientras las redes prometen conexión instantánea, los libros ofrecen profundidad.

Nunca hubo tantas formas de leer como ahora. Los textos circulan por celulares, tabletas y computadoras, pero eso no significó la desaparición del libro. Más bien obligó a reinventarlo. Las editoriales apuestan por ediciones y diseños atractivos que convierten cada ejemplar en objeto cultural. En tiempos de consumo rápido, el libro sigue invitando a detenerse.

Cada nueva versión de la feria confirma que las predicciones sobre la muerte del lector estaban equivocadas. Las plataformas digitales cambiaron la forma de acceder a la información, pero no eliminaron la necesidad de comprender el mundo. Frente a los contenidos breves, los libros ofrecen contexto. Frente a tantos estímulos, ofrecen concentración.

Quizá por eso la verdadera noticia no sea que la feria convoque a miles de personas. La noticia es que, después de tantos anuncios sobre la muerte del libro, los lectores siguen apareciendo. Y la feria estará abierta hasta el domingo. No pierda la oportunidad de asistir y, si puede, llevarse un libro a casa.

(*) César Del Castillo es editor

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