El sarampión desbordó los cálculos. En cuestión de dos meses los contagios en Santa Cruz crecieron hasta los 60 casos, algo que no esperaban las autoridades sanitarias cruceñas y tampoco las nacionales, que esta semana se vieron obligadas a declarar Emergencia sanitaria nacional y a adelantar, en nuestra región, el receso pedagógico, una semana antes de lo previsto.
Una vez más, el sistema de salud empobrecido -ayer coincidieron dos paros, el del Banco de Sangre y el del San Juan de Dios- tiene la misión de reaccionar eficientemente, lo que prácticamente va en contrasentido de los padres de familia, que parecen no haber entendido a cabalidad lo peligrosa que es esta enfermedad, que está atacando principalmente a los más jóvenes. No están llevando a sus niños a vacunarse, mientras cada día aparecen más casos, engrosando la estadística.
Desde hoy empiezan las clases a distancia, con la finalidad de que no haya aglomeración de niños y jóvenes, y así cortar la escalada de contagios. Ahora la pregunta es: ¿los colegiales de vacaciones se abstendrán de ir a sitios de alta afluencia de personas? ¿no irán al cine, conciertos, partidos de fútbol? Habrá que empezar por lo básico, vacunarse para prevenir y en caso de contagio, ser más conscientes y mantenerse en casa, aislados, para dejar de propagar el virus que resultó ser tres veces más contagioso que el covid.