Opinión

Carreteras en problemas

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6 de noviembre de 2018, 4:00 AM
6 de noviembre de 2018, 4:00 AM

Las carreteras son la columna vertebral del desarrollo de cualquier país. Mucho más para Bolivia, un país mediterráneo, que requiere salir al mundo con prontitud y efectividad para garantizar la llegada de sus productos a los mercados internacionales.

Por esa razón, llama la atención que al comienzo de la época de lluvias, cada año, las vías principales presenten problemas tan serios como la caída de la carpeta asfáltica en el ingreso a Senda VI, en el municipio de Puerto Villarroel, lo que provocó la muerte de varias personas.

En este caso, el colapso de las alcantarillas está detrás de este gravísimo accidente, lo que ha obligado a la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) a extremar esfuerzos para mantener libre el paso de la ruta Chimoré e Ivirgarzama. Las autoridades de dicha repartición identificaron siete alcantarillas con riesgo de derrumbe por deterioro de la infraestructura.

No es el único problema en esa importante vía, también hay limitaciones al paso en la zona de El Sillar y en otras, causando serios problemas a empresas de servicio, a pasajeros y a productores.

Las cifras de la inversión boliviana en carreteras son impresionantes. Entre 2016 y 2018 se gastaron casi 8.000 millones de dólares en el mantenimiento y ampliación de la red vial del país. Un 59,5% de ese monto, unos 4.700 millones de dólares, se invirtió en la región occidental del país. El resto, unos 3.200 millones de dólares, se gastó en los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando.

Según la ABC, en el periodo 2006-2017 en Santa Cruz se invirtieron $us 6.593 millones, lográndose concluir 4.796 kilómetros entre carreteras, dobles vías, puentes y túneles.

Constructores, transportistas y productores de la región oriental reclaman, en este sentido, por la falta de atención estructural para la construcción y el mantenimiento de vías fundamentales para la región más productiva del país (70% de la producción alimentaria de Bolivia y gran parte de las exportaciones).

Recorrer la carretera Santa Cruz-Beni, por ejemplo, resulta una verdadera proeza por la cantidad infinita de baches y obstáculos que presenta una de las vías troncales para el país. Esto motivó una enorme protesta de transportistas y productores que exigen la atención de las autoridades nacionales.

En el fondo del problema, según expertos, está que se diseñan y construyen carreteras baratas que duran con suerte hasta cinco años, por lo que luego se requieren inversiones millonarias en su mantenimiento, además de una planificación que evite las emergencias cuando llega la temporada de lluvias.

De acuerdo a su Plan Estratégico 2016-2020, la ABC asegura que invertirá 11.682 millones de dólares en diferentes tramos camineros del país. Ojalá dicha inversión siga un criterio de equidad regional y priorice las rutas que más importancia tienen para la salida de las exportaciones bolivianas y para el mejor transporte para todos los bolivianos.

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