Edición Impresa

¿Ceguera política?

Magda Lidia Calvimontes 28/10/2020 05:00

Escucha esta nota aquí

Un año de la lucha por la democracia, denunciando el fraude, ¿qué aprendimos? No aprendimos nada, en tantos años de democracia pactada, no pactada, definida por el pueblo en elecciones con fraudes o sin fraudes, jamás nadie se esperó los resultados del 18 de octubre de 2020, y se pretende echar la culpa al empedrado, señalando que el MAS-IPSP ganó con fraude, midiendo con la misma vara las elecciones de la gestión pasada y de esta.

Cuando son dos escenarios diferentes, las elecciones de 2019 y 2020. El primer escenario (elecciones 2019), candidatos habilitados inconstitucionalmente por el Órgano Electoral por dos razones:

a) No cumplieron los artículos 11 y 26 de la Constitución Política del Estado, que establecen la equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres para el binomio presidencial. Pese a ello, el Tribunal Supremo Electoral los habilitó.

b) Morales Ayma y García Lineras, constitucionalmente no podían ser candidatos porque vulneraron su habilitación, artículo 168 de la CPE, que no fue reformada por el pueblo soberano el 21F. Pese a ello el Tribunal Supremo Electoral los habilitó usando de pretexto la SCP 84/2017, que es la vergüenza de todos los que creímos en alguna oportunidad que el Tribunal Constitucional sí haría respetar la Constitución y por ende la voluntad constituyente.

En el segundo escenario (elecciones 2020), se vuelve a repetir la habilitación inconstitucional de varios binomios, entre ellos el del MAS-IPSP, Creemos, Comunidad Ciudadana, quienes no cumplieron con la equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres, y el Tribunal Supremo Electoral los habilitó pese a que las Constitución no realiza ninguna excepción para el binomio presidencial.

Pero bueno, así se va a las elecciones nacionales en octubre de 2020, con una oposición que ahora llora sobre la leche derramada echando la culpa al empedrado, haciendo movilizaciones en las calles, denunciando fraude, oposición que no es capaz de hacer mea culpa de no haber ofrecido al pueblo una sola opción diferente pero incluyente con visión de país, es ceguera política.

Como dijo un político uruguayo, “si no avanzamos en conciencia colectiva, construimos castillos de arena” (Padrón, Álvaro, 2020), y eso le pasó a la oposición, siguió mirando su ombligo y repitiendo las viejas mañas del pasado, vendiendo humo, siendo excluyente sin visibilizar a quienes definen con sus votos las elecciones.

Señores, la democracia se refleja en el voto, y el pueblo decidió con 55,10 por el MAS - Arce; de lejos está CC con solo 28,83, y Creemos, con el 14,00% (voto regionalizado), donde la diferencia es del 26,27% entre el primero y el segundo, un fenómeno electoral dado el fraude de 2019, donde jamás la oposición pensó ni remotamente que existiría abismal diferencia, fue una bofetada a la oposición realizada por el pueblo, no por el fraude.

Si el dizque “libertador” hubiera renunciado, tal vez se pudo ir a segunda vuelta, pero no fue posible porque este solo busco tener sus propias fichas en la Asamblea Legislativa Plurinacional, para ejercer la “democracia pactada” que necesitará el MAS-IPSP para Gobernar, porque Creemos tiene 16 diputados y 4 senadores de los 130 diputados (porque 73 son del MAS-IPSP y 41 de CC) y de los 36 senadores (21 escaños tiene el MAS-IPSP y 11 CC)

Si la diferencia hubiera sido de infarto como en 2019, donde sí hubo fraude desde la habilitación de candidatos que vulneraban la Constitución Política del Estado, no porque ganara Mesa el año pasado, sino porque no se daba la diferencia del 10%, y Evo con Álvaro y su séquito de operadores, trataron de forzar para que se dé la diferencia que les permita ser Gobierno en la primera vuelta, estaría de acuerdo con lo que dicen que existió fraude en todo, y sería la primera en estar nuevamente en las calles.

Pero ahora, si bien no afirmo que no hayan existido algunos hechos de fraude en estas elecciones, porque en la historia de Bolivia existen y existirán mientras el control del Órgano Electoral esté en manos de los políticos, porque son los que los designan, tanto departamentales como nacionales, y porque en cada mesa, si no tienes al veedor del partido, es fácil contar mal los votos para favorecer al que tiene el control del sufragio (me sucedió el 2006), pensar que el 18 de octubre 2020 todo fue fraude realmente es ceguera política y cierta estupidez, porque tratan de mentir y ocultar que no fueron capaces de ver al pueblo de otra manera, como capaces de decidir.

El mensaje de estas elecciones del pueblo, es que si quieres mi voto, debes respetarme, incluirme y no utilizarme.