Escucha esta nota aquí

La celebración de los 211 años del grito libertario de Santa Cruz transcurrió en medio de provocaciones que generaron tensión en los actos formales y reacciones populares por las expresiones de los primeros mandatarios nacionales que no pasaron inadvertidas; al contrario, se colocaron prácticamente en el centro de la mirada de medios y líderes de la región.

En la misma línea de lo que dijo el presidente Luis Arce el viernes 17 en la Fexpocruz donde habló una vez más del supuesto golpe de Estado, también el jefe de Estado en funciones, David Choquehuanca, repitió la alusión cuando llamó a la unidad nacional “respetando la democracia sin golpes de Estado”, durante la sesión de honor del Concejo Municipal el jueves.

Ayer, la participación de Choquehuanca en los actos centrales de conmemoración de la gesta libertaria cruceña fue eclipsada por la decisión del gobernador Luis Fernando Camacho de no cederle la palabra en el cierre del acto, como se estila en el protocolo boliviano, para evitar, en sus palabras, que agredan a Santa Cruz en su fiesta.

Más tarde el propio Camacho explicaría que los gobernantes nacionales le faltaron el respeto a Santa Cruz cuando vinieron “a imponer un discurso falso a un pueblo tan noble y digno que ha luchado por su libertad y democracia”, en referencia a las palabras de Arce en la Fexpocruz y de Choquehuanca en el Concejo.

En consecuencia, el acto central concluyó con la participación del gobernador Camacho y el presidente en ejercicio no pudo pronunciar su discurso de circunstancia. Acto seguido, Choquehuanca y los ministros decidieron no participar del tradicional Te Deum y se retiraron de la Plaza 24 de Septiembre apresuradamente porque en la calle ya estaban centenares de asistentes molestos y con ganas de protestar. Allí pudo haber otros incidentes que finalmente no ocurrieron.

Antes, para la entonación de los himnos, el presidente Choquehuanca recibió de manos del ministro Eduardo del Castillo una whipala y la izó, lo que también provocó expresiones de molestia entre los asistentes, quienes durante el Te Deum quitaron esa bandera, símbolo andino ahora reconocido como símbolo nacional en la Constitución aprobada durante una de las varias gestiones de Evo Morales.

Demasiados incidentes para pocas horas los que ocurrieron en Santa Cruz, que pudieron evitarse con un gesto de prudencia particularmente de las autoridades nacionales que utilizaron actos de celebración y de fiesta para reiterar arengas políticas, de las cuales la que más molestó fue la acusación por el supuesto golpe de Estado, que a Santa Cruz le llega de manera sensible porque fue aquí donde comenzó la movilización del 2019 contra el fraude electoral, que derivó después en la renuncia y huida del entonces presidente Evo Morales.

Los discursos no son casuales: se elaboran estratégicamente con una visión política, naturalmente, pero quizá fue poco atinado por parte de las autoridades nacionales traer en medio de una fiesta consignas políticas que se iban a recibir como una provocación, como ocurrió.

Llama en particular la atención que incluso Choquehuanca, que en otros aspectos parecía mostrar una cierta distancia de pensamiento con Arce y Evo Morales, repitiera la acusación del supuesto golpe de Estado. Será difícil saber, por ahora, si lo hizo por convencimiento propio, o por complacer al jefe de los dos primeros mandatarios, que es Evo Morales.

Comentarios