Opinión

Celebrando la libertad

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19 de septiembre de 2017, 4:00 AM
19 de septiembre de 2017, 4:00 AM

La mayoría de la gente considera erróneamente a septiembre como el mes de Santa Cruz. La ciudad de Santa Cruz de la Sierra se fundó el 26 de febrero de 1561 en las serranías de Chiquitos y llegó a su actual sitio en 1595. Mucho tiempo después, el 24 de septiembre de 1810 estalla en la ciudad una insurrección independentista, que muchos celebramos cada año, sin saber a qué se debe la fiesta.

Según Hernando Sanabria Fernández en su Breve historia de Santa Cruz, la Guerra de la Independencia “no fue la arrebatada colisión entre españoles y americanos, en la que con depurado idealismo lucharon los unos por conseguir la libertad de su tierra, mientras con bárbara sinrazón se obstinaban los otros en mantenerla sojuzgada. Tal es la versión simplista y corriente de nuestras historias convencionales…

La pugna de los unos por obtener las fuentes de riqueza, a las que, como nativos de la tierra, se creían con mejor derecho contra la resistencia de los otros que porfiaban en retenerlas a toda costa, fue la causa primordial que motivó esa lucha larga, cruenta y azarosa.” En Los últimos días coloniales en el Alto Perú, Gabriel René Moreno explica cómo los independentistas hicieron uso de silogismos y aprovecharon el hecho de que Napoleón había puesto a su hermano José como rey de España, para justificar la lucha independentista como un rechazo a esta situación y una muestra de fidelidad al depuesto Fernando VII. Por otro lado, debemos considerar que la intención de los criollos era lograr la autodeterminación para ellos, sin dar derechos a los indios y negros que allí vivían.

A pesar de esto, la Guerra de la Independencia, tanto a nivel local como continental, tenía una influencia liberal inspirada en escritores como John Locke y Jean Jacques Rousseau, como también las revoluciones americana de 1776 y francesa de 1789. Los cruceños no celebramos la fundación ni la independencia el 24 de septiembre, sino el inicio de una lucha independentista, celebramos un anhelo universal del ser humano. 

El énfasis entonces durante este mes no debería estar sobre el majadito, el cuñapé o el sombrero de saó, sino sobre los ideales de la libertad, sobre el espíritu crítico del hombre, sobre el derecho de autodeterminación de los pueblos, sobre los derechos civiles y políticos inalienables, sobre una verdadera autonomía por la que seguimos luchando luego de casi 200 años de pertenecer a esta república. 

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