Opinión

Cementerios clandestinos aquí y allá

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31 de octubre de 2017, 4:00 AM
31 de octubre de 2017, 4:00 AM

Según nos hemos informado, la palabra cementerio viene del término griego koimetérion, que significa dormitorio. En conformidad con la creencia cristiana, en el cementerio los cuerpos dormirán hasta el día de la resurrección y del juicio final. Cabe acotar que los cementerios católicos también son llamados camposantos y panteón o panteones. 

En definitiva, un cementerio es la última morada de los restos mortales de las personas fallecidas, el sitio donde  sus cuerpos son enterrados bajo tierra o puestos en nichos especiales. Se trata de un espacio que merece el máximo de respeto, sea cual sea la fe de cada cual. La grey católica celebra el 2 de noviembre el día de los Santos Difuntos, en homenaje a quienes ya no están entre nosotros.

Es pues un cementerio lugar de respeto, de dolor y de re-cuerdos. En todo el orbe, y según las costumbres del lugar, se han establecido en determinados sitios -urbanos o suburbanos- múltiples cementerios que son administrados bajo la égida de diversas regulaciones legales propias del Estado soberano pertinente. 
La Alcaldía Municipal de Santa Cruz de la Sierra está a cargo de los cementerios. El funcionario que atiende es-pecíficamente esa tarea, Jorge Queirolo, informó que existen más cementerios clandestinos que legales en la urbe cruceña. Es más, pidió públicamente que la Fiscalía y la Dirección de Medio Ambiente intervengan  esos sitios por no cumplir con pautas ediles básicas. La Alcaldía tiene identificados 34 camposantos ilegales, cifra que supera la de los municipales, que suman 18. Se agregan tres, que están solo bajo la administración edilicia. 

Cementerios clandestinos hay en todas partes, nuestra urbe no es la excepción. En diversos lugares del mundo cunden los camposantos ilegales, muchos de ellos fruto de entierros forzados por pestes, conflictos civiles o deli-tos vinculados con el tráfico de drogas, piedras preciosas y recursos naturales. En lo que hace a América Latina, se dice que es el sitio planetario con mayor cantidad de ce-menterios clandestinos. México, Colombia y El Salvador son líderes en la triste materia, como penoso fruto de la violencia interna en esos países. 

La clandestinidad (o ilegalidad) de panteones es un problema global, vale la pena que el lector lo recuerde. No por ello, ciertamente, debemos quedarnos acá con los brazos cruzados. Hay que poner en orden la casa y procurar que los cementerios fuera de norma se regularicen a la brevedad. Es el mínimo homenaje que en nuestra capital oriental se le podrá rendir a los Santos Difuntos en su día.

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