Opinión

Cenvicruz, un centro modelo de rehabilitación

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22 de diciembre de 2018, 4:00 AM
22 de diciembre de 2018, 4:00 AM

La rehabilitación debe ser el objetivo fundamental de cualquier centro de reclusión de jóvenes que hayan caído en las garras del delito. Solo cuando la prevención esté en el centro de la agenda pública es que vamos a lograr atenuar el crimen y frenar la impunidad.

En este marco, la acción que lleva adelante el Centro Educativo Nueva Vida Santa Cruz (Cenvicruz) es digno de una enorme mención. Ocho jóvenes privados de libertad se graduaron esta semana del Centro Educativo Alternativo Amboró, demostrando que solo a través del estudio y el trabajo es que vamos a recuperar a los jóvenes frente a la delincuencia.

La evaluación se respalda en datos concretos. Más del 90% de los jóvenes que pasan por Cenvicruz dejan el delito, se reintegran a sus familias y logran su reinserción en la sociedad.

Este centro de justicia penal juvenil, administrado por la Gobernación cruceña, apunta a reinsertar a adolescentes de 14 a 17 años. Con terapia y educación, menos del 10% de los 837 adolescentes que pasaron por el régimen de reinserción (2010-2017) han reincidido en el delito.

Esto demuestra que cuando una sociedad plantea una alternativa de contención, los resultados son inmediatos. Los jóvenes no caen en el delito porque quieren, sino por situaciones sociales muy complejas, como el abandono de los padres, el alcoholismo, las drogas, la violencia intrafamiliar, la acción perniciosa de las pandillas y el reclutamiento de organizaciones delictivas vinculadas al narcotráfico.

Cenvicruz se ha transformado en un referente nacional porque tiene un método de apoyo a los jóvenes y de seguimiento personalizado para garantizar que estos estén ocupados, reciban asesoramiento médico y sicológico y logren encauzar sus vidas en función del bien social.

Faltan manos y recursos, lo sabemos.

La Gobernación destina solo Bs 12 millones en la manutención, asistencia sicológica y siquiátrica, servicios educativos y alimentación de los internos de los cuatro centros de Cenvicruz: el de El Torno, en Espejos, que tiene a 141 internos varones, recibe a los de 16 y 17 años; Fortaleza, que funciona en la Virgen de Luján y sexto anillo y que tiene 39 internos, desde 14 años en adelante; el Centro de Orientación, donde no hay privación de libertad pero sí medidas educativas y asisten a diario 180 adolescentes; y Cenvicruz Mujeres.

Sin embargo, quizás, uno de los mayores problemas que enfrenta este tipo de entidades es la indiferencia de la propia sociedad.

Se necesitan manos y más apoyo de diversas organizaciones sociales y empresariales que pueden dar una mano a quienes están privados de libertad por una infinidad de factores.

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