Opinión

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Chantajes

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Marcelo Ostria Trigo 17/2/2021 06:45

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Se comete chantaje, cuando una persona o grupo amenaza a otros si no obtiene de ellos un desembolso pecuniario o una acción vedada de cualquier índole. Esto es más grave si sucede en la política, especialmente si proviene de un gobierno que amenaza con serias consecuencias a una persona o a un grupo de ciudadanos que no siguen la línea impuesta por el régimen imperante. Y esto es aún más censurable cuando el que chantajea es el propio mandatario.

Recientemente, se supo que el presidente Arce dijo en la ciudad de Cobija, Pando, que, si los candidatos oficialistas no son electos, le será difícil coordinar políticas y obras en favor de ese departamento. Esto supone que se busca la totalidad de los cargos electivos. Lo que pudo ser un desliz, se repitió, ya en forma de amenaza. Se ha publicado que el presidente “presionó a los ciudadanos de Huanuni (Oruro) para que respalden a los candidatos oficiales, con los que su gobierno pueda ‘coordinar’, y aseguró que cuando se inicie la vacunación masiva, el Ejecutivo deberá coordinar con el alcalde del municipio y el gobernador de ese departamento”. Esto implica que, si los electos no son masistas, no se coordinará la vacunación contra la pandemia del Virus-19. 

El sectarismo se puso nuevamente en evidencia cuando el presidente Arce afirmó en La Paz que “La candidatura del MAS-IPSP en todo el país es la única que puede garantizar dos cosas: que se trabaje para el pueblo paceño y que se trabaje de la mano con el Gobierno nacional”. El estilo no ha cambiado. El actual primer mandatario imita la prepotencia de los años en que se veneraba al caudillo y se seguía cualquier capricho.   

Gobernar significa servir a la Nación, buscar consensos respetando el disenso, cuidar el patrimonio nacional y apoyar todos los emprendimientos privados destinados al desarrollo. Es más, respetar la actividad privada es fundamental para el ejercicio pleno de la democracia.

Volver a los errores y desmanes del período 2006-2019, y aprovechar la calamidad que ahora ocasiona la pandemia del Covid-19, para dominar, parecer ser uno de los objetivos del régimen.  Repetir ese pasado, en tiempos de esta aguda crisis es imposible. Esta es la época de gobernar con esfuerzo, honestidad, serenidad y lealtad con el pueblo, cuidando los derechos democráticos. Lo contrario, es seguir los penosos ejemplos de Venezuela, Nicaragua y Cuba. 

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