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OPINIÓN

Ciudad aprisionada por el MAS

9/3/2020 03:30

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Marcelo Chinche Calizaya

docente e investigador

La joven ciudad de El Alto, nuevamente fue escenario de actos violentos ocurridos en la víspera de su trigésimo quinto aniversario.

Por si fuera poco, se organizaron dos sesiones de honor que terminaron en gasificación e insultos contra el gobierno de Jeanine Áñez. La primera en la zona 25 de julio, Distrito 8, donde se realizó la sesión de Honor de la Cámara de Senadores, cuyo saldo, fue la agresión desmedida hacia los parlamentarios de oposición y, la segunda, en inmediaciones de La Ceja, luego de la sesión del Concejo Municipal.

Tales incidentes eran de esperarse, tras las declaraciones imprudentes de Eva Copa, titular del Senado, quién recomendara –aunque más bien pareció una “advertencia tácita”-, evitar acercarse a sectores sensibles de la urbe alteña a los candidatos contrarios al MAS.

Definitivamente, la joven ciudad se ha convertido en el bastión urbano aprisionado por los resabios de una dirigencia anárquica y radical masista, que no comprende que la época de disfrute concluyó con la caída de su caudillo.

Al parecer, les resulta escabroso asimilar que los tiempos cambiaron y que su líder populista Evo Morales, los abandonó y prefirió el “dulce exilio voluntario”, antes que afrontar las graves acusaciones que pesan en su contra, cuyas pruebas -hasta ahora- lo identifican como el principal responsable de los hechos luctuosos en esa ciudad y en Cochabamba.

Cómo olvidar los incidentes nefastos de violencia, discriminación y acciones terroristas, llevadas a extremos por una dirigencia delincuencial incrustada al interior del MAS, apreciándose incluso a exautoridades, asambleístas y candidatos electos del ala radical, que incitaban a cometer ilícitos, sembrando pánico en la ciudadanía, movilizando a pobladores hacia el centro paceño a cambio de pagos; la destrucción de infraestructura y bienes públicos como la Pasarela de la av. 6 de marzo, quema de recintos policiales y el intento de dinamitar la planta de YPFB en Senkata.

Flaco favor le hace la dirigencia masista a los esfuerzos gubernamentales por reencauzar la reconciliación y la paz social, tan esenciales para cerrar heridas que ellos, junto al autócrata cocalero provocaron.

Su afán de confrontación los llevó a promover agendas paralelas para homenajear a esta urbe, generando un divisionismo innecesario, guiados por su obcecada intención anarquista que manifiesta un obscuro preludio para la presencia de los partidos políticos en su afán de sentar presencia en este y otros puntos del país, así como la afectación directa a una ciudadanía que quiere vivir en paz, seguridad y armonía, tan vitales para el desarrollo de los comicios generales del próximo 3 de mayo.

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