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Colorau el ojo de la yegua…

Carlos Federico Valverde B 22/3/2020 03:00

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Se decía en el pueblo cuando las cosas se ponían difíciles… como ahora, con el famoso Covid-19 o coronavirus que, mientras no parecía nuestro era motivo de dudas y, hasta de certidumbres de que era un invento, o era el fin del mundo o porque … Ahora resulta que el bicho está aquí; nadie lo vio llegar. “Es 100 veces más chico que lo que pueda ver el ojo humano”, dicen, así que llegó, lo trajeron varios de por acá que estaban de vuelta pa la tierra de su querencia y, parece que ya lo llevaron “pa’ otro lau” y lo regaron entre varios de estas tierras, de manera que entramos a “fase 3”, es decir, ahora nos vamos a contagiar “entre nosotros”.

Se escucha tanta estupidez con relación al tema, se usan las redes sociales para tanta cosa que lo verdaderamente importante parece ir diluyéndose, mientras desde los poderes del Estado intentan de todo, con las mejores intenciones, evidentemente, aunque saben que a lo más que se va a llegar es a contener su impacto para que el daño sea menos grave de lo que amenaza ser. España e Italia se convierten en el sitio que miramos y la desesperanza se apodera de nosotros.

Si algo necesitábamos como país, era constatar in-situ el daño que nos hizo comportarnos como “nuevos ricos”, como los narcos del barrio y necesitábamos mostrarlo. Evidentemente, el nuestro es el tercer país productor de cocaína en el mundo. Los cárteles nos llegan a diario, hay territorios intocados, el sindicato manda y pone presidentes y dice quién es parlamentario y quién no y, no solo eso, sino también quién entra al territorio y quién no… pero no es ese el tema; si no que hay un responsable… el de la idea de que con los ingresos que dejaban los hidrocarburos se podían hacer tantas canchas como las que el ‘Jefazo’ pueda inaugurar con la cantaleta de que la gente las pedía y, además, porque en ese tiempo se le metió en la cabeza de la gente que una cancha era tan importante como un hospital y….

Y ya me acordé…. El tema no es el narcohuído, sino el desastre que dejó... Es que con el Covid-19 venimos a constatar y a recontraconvencer; ojalá lo hagamos todos los que vamos a sufrir de alguna manera la “pandemia”, que, la plata mal invertida, la plata que te devuelve guirnaldas y fiestas por un grifo o por una planta de úrea; de separación de líquidos o de lo que fuere que resulta inútil, carísima y con sobreprecios o, un puto museo termina cobrándote la realidad y el futuro.

Eso nos pasa… y no es que pretenda que seamos Alemania o Corea del Sur para actuar como ellos lo hacen frente a la crisis mundial, no, pero sostengo que la nula inversión en salud (una vez el narcohuído dijo que no volvía a hacer un hospital porque resultaba muy caro equiparlo, refiriéndose al Hospital Obrero de Santa Cruz, el que terminaron de amoblar sacando camas de otros hospitales) nos está pasando su factura y es muy alta.

Se jugaron el SUS, se jugaron los oncológicos, se mofaron de los miles de pedidos de la gente de que se invierta en salud; se rieron del presupuesto que peleaba el bueno de Mateo Bautista, aunque les estorbó y se llegó a tanto que llegaron a sacarlo de acá, con la colaboración de parte de la curia que buscaba mejorar las relaciones con el Estado y la moneda de cambio fue esa: Mateo se va.

Cobraron por el funcionamiento de un equipo de radioterapia para los enfermos de cáncer en La Paz que no funcionaba por años y nunca “nadie se enteró”, hasta que una paciente reclamó… Todo lo hicieron mal… hasta sus robos y sus estafas; eso es lo que estamos pagando ahora; 14 años de hacerlo todo mal! Ineptos y corruptos, llámense Gabriela Montaño, Rocabado o la chica que nunca supo qué hacía ahí… (que habrá hecho para llegar a ese cargo, nos preguntaremos mejor con más acierto)

Eso es lo que estamos pagando: el despilfarro de un gobierno que prefirió pagar a un montón de cubanos que venían como médicos, pero que no eran, porque simplemente venían a figurar en una planilla para que el narcohuído mande plata a la isla caribeña, como un óbolo para que Raúl Castro pueda sobrevivir; eso fue todo… y eso se paga, no se armó, cuando se debia un sistema de salud que mire al futuro con alguna certidumbre de que cuando venga otra crisis virósica (antes el H1N1, por ejemplo) seamos capaces de presentarle al menos una resistencia… No, eso no va a pasar… Se hará lo que se pueda con lo que se tenga a mano… Con las dos decenas y poco más de respiradores, con las dos centenas de camas que se puedan armar para atender UTI improvisadas… Más allá del voluntarioso trabajo de los encargados de controlar la crisis, desde el enfermero más chico hasta el ministro; ellos parecen poner todo de su parte; ¿alcanza?

Lo que queda, seguramente será que los que creen sigan juntándose vía Redes Sociales para rezar cadenas de pedidos de que alguien se apiade del país… Los otros… a no olvidar quién nos dejó este estado de cosas; es tiempo de pedir cuentas, ellos están por acá, en todo lado…

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