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La campaña de vacunación será masiva o no será. A pocos días del anuncio y luego de lograr casi la totalidad de inoculación al personal médico de todas las regiones del país, Bolivia se apresta a ingresar a la ansiada vacunación masiva para aliviar las angustias del pasado y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en particular, pero también su desempeño colectivo en la sociedad.

El contexto internacional de Sudamérica no es el mejor. En la última semana los índices de contagio volvieron a subir en varios países vecinos. Algunos especialistas anticipan que las nuevas cepas, sobre todo la brasileña, podrían complicar el cuadro debido a su contagiosidad. A esta rapidez de contagio se suma el relajamiento que observamos a diario y nos sumerge en un escenario poco recomendable.

La alarma fue encendida por el director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, apuntando directamente a Brasil, que, si no se toma en serio y en forma agresiva la detención de los contagios y no se apura el ritmo de la vacunación, las consecuencias podrían ser catastróficas no solo para el gigante sudamericano sino para todo el continente.

Si la cepa P1 o amazonense actúa con mayor virulencia y velocidad de contagio, como admiten científicos brasileños, las medidas de prevención debieran ser mayores; sin embargo, no existe una conciencia de este nuevo fenómeno epidemiológico, al menos en Bolivia, que además, y es buen remarcarlo, afecta más a jóvenes de entre los 18 y 50 años.

La P1 se ha esparcido en ocho Estados brasileños y llamó la atención que se produjeron casos de reinfección por esta cepa. Se ha comprobado con pacientes que unas semanas antes tenían anticuerpos en sus exámenes realizados y aun así se reinfectaron.

Expertos en la materia suponen con alta probabilidad que esta cepa ya está en Bolivia. Nos induce a inferir que, si en dos o tres meses esta cepa colapsó un país de tamaño continental como Brasil, no queremos imaginar lo que puede suceder en Bolivia, que hoy por hoy tiene una tasa de mortalidad de 1.014 por millón de habitantes.

Ante esta situación buscamos una luz que nos distancie de esta nueva encerrona. Como en otras latitudes, la vacuna anticovid sigue siendo, por ahora, el alivio.

Poco más de dos millones de dosis llegarían en las dos próximas semanas para fortalecer el proceso. Más de 1,3 millones de personas con enfermedades de base serán vacunadas el próximo mes y el siguiente, es decir mayo, será el turno para 1,2 millones de personas de la tercera edad, partiendo de los 60 años hacia adelante. Queda pendiente conocer la distribución y el método a aplicar a los sectores estratégicos, como maestros, policías, ejército, prensa en general, transportistas, entre otros, que están expuestos más al contagio que otros.

De todas maneras, la comunicación ha sido escueta y la necesidad de conocer mayores detalles es imperiosa para que la organización de esta megavacunación histórica sea exitosa.

Es conveniente remarcar los graves problemas que han golpeado a ministros y gobernantes de otros países por no hacer bien las cosas, y de eso se debe aprender y muy rápido. Evitar antes que lamentar. Los ánimos tampoco están para aceptar irregularidades cuando se trata de algo tan fundamental y delicado como la salud de las personas.

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