Edición Impresa

Con y contra el virus

8/5/2020 03:00

Escucha esta nota aquí

José Luis Gómez

Los griegos tenían dos maneras de ver el tiempo; Cronos, la forma secuencial, y Kairos, el momento indeterminado en que algo especial sucede; como muchos otros razonamientos de esa época, estos se mantienen vigentes en la actualidad.

No sabemos en cuanto tiempo (cronológico) se podrá dar por superada la pandemia ni en cuanto tiempo nos podremos recuperar de su impacto socio/económico, por el momento, dejo eso a los profesionales en cada área, que ya bastante tienen con lidiar con sus problemas, como para ponerse a discutir sobre opiniones sin base científica.

Lo que nos compete, como parte de ese imprescindible grupo de ciudadanos de a pie, es reflexionar sobre la necesidad de reubicarnos en los mapas de la ética y la moral. Este tiempo (kairos) exigirá al máximo nuestra capacidad de adaptarnos a cambios profundos, tenemos que trabajar “con y contra” el virus, al mismo tiempo.

Yendo de lo ontológico a lo pragmático, nos tenemos que plantear la cotidianeidad descontrayendo lo más posible las ciudades, sin afectar su real capacidad productiva, dividiendo el tiempo productivo en tres jornadas, muy por el contrario de lo que hoy se plantea, la primer jornada del día, para actividades que requieren imprescindiblemente de la presencia humana en el lugar donde se procesa el trabajo, la jornada media, para las actividades combinadas, y la tercer jornada, para los que puedan trabajar desde su casa, con medios tecnológicos y sistemas versátiles de comunicación.

El entretenimiento, más allá de que se reinvente o no, es parte vital de una sociedad, no debe verse como accesorio o innecesario, primero, porque alivia las tensiones y eso beneficia a la salud (física y mental), y segundo porque genera mucho trabajo, sobre todo en jóvenes que de esa forma se pueden pagar su formación técnica o profesional.

Los gobernantes, nacionales y regionales, necesitan conformar equipos de trabajo, que además de políticos y científicos, tengan gente creativa, es imprescindible una buena gestión en estos momentos; la política es un arte sublime que se ensucia con el poder, hoy, como en otros momentos de la historia, se demuestra que ningún poder es absoluto y suficiente, a menos que ya se esté pensando meter preso al virus y decretar vencida la amenaza.