Opinión

Conciertos para recordar toda la vida

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19 de abril de 2017, 4:00 AM
19 de abril de 2017, 4:00 AM

Recientemente los amantes de la música clásica en Santa Cruz estuvieron de plácemes con la presentación de dos temporadas de conciertos, una a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil y la otra por cuenta de la Orquesta Filarmónica. La primera sorprendió con un repertorio de música brasileña que tituló Abanderados del Brasil Clásico, que resultó gratísimo a los oídos y que dirigió Ligia Amadio, una directora brasileña de renombre que dirige la filarmónica de Montevideo, aunque también puso su parte el maestro boliviano Boris Vásquez, director del grupo musical. Este grupo es integrado en su gran mayoría por muchachos, algunos de los cuales apenas pasan los 10 años de edad, asimismo por músicos con experiencia, pero unos y otros no desafinan en absoluto, al contrario, hacen sonar sus instrumentos con suma calidad, fruto de la vocación, del talento, de la dedicación y de la concentración que ponen a la hora de actuar. 

A su vez la Filarmónica presentó lo que quizás sea la obra cumbre de la música clásica, la 9.ª Sinfonía de Beethoven, que en su estreno en 1824 y en años posteriores fue considerada ‘revolucionaria’. Bajo la batuta del consagrado director Isaac Terceros, esta orquesta y el sensacional coro que le acompañó, al que sumaron sus voces de solistas Bernadette Schäfer, Natalia Kupáva, Alexander Fedorov y Kevin Dickmann (que llegaron de Europa por cuenta del Goethe Zentrum), en sus tres presentaciones cautivaron al público, que se deleitó con la excelsa música y batió palmas largamente.

No entro en detalles musicales de los conciertos porque no soy experto en la materia (diré más bien que soy un ‘amateur’), pero especialmente porque estas líneas tienen el propósito de felicitar y expresar admiración a quienes hacen posible estas manifestaciones de la cultura, empleando en ello esfuerzo, tiempo y dinero, asimismo y por sobre todo, a esos admirables músicos, vale decir directores, instrumentistas y cantantes. 

Creo que de alguna forma deberíamos apoyarlos, desde luego y al menos agotando las taquillas, como suelen hacer los seguidores de los llamados reguetoneros y de algunas estrellas de la música popular que, cabe reconocerlo, suele tener extraordinarios intérpretes. 

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