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Confiados

Alejandro Arana 11/9/2020 05:00

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Afortunadamente, nuestro país no sufre con frecuencia de movimientos telúricos; sin embargo, el domingo pasado, y luego de hacerse públicos los resultados de la última encuesta de Cies Mori sobre intenciones de votos para las elecciones presidenciales de octubre próximo, fuimos testigos de un verdadero sismo político. Como es natural en estos casos, el miedo se apoderó de muchos que veían la posibilidad más cercana de que el MAS retome el poder, y con ello se pierda la libertad que tanto tiempo y esfuerzo costó recuperar. Como generalmente ocurre luego de un temblor de tal magnitud, éste fue seguido de réplicas que incluyeron la posible habilitación de Morales como candidato a senador, cosa que felizmente no ocurrió.

Quienes han vivido en zonas con gran actividad sísmica saben muy bien cuán importante es reaccionar correctamente mientras la tierra aún tiembla bajo sus pies, para así minimizar los posibles daños materiales y víctimas. Los expertos recomiendan, mantener la calma y no salir huyendo sino colocarse debajo de algún objeto firme y resistente que brinde cierta seguridad ante la caída de cosas pesadas. Aun así, el instinto natural impulsa a muchos a salir corriendo a pesar de que son precisamente las estampidas caóticas las que terminan ocasionando los mayores daños. Dicha situación se pudo observar cuando las redes sociales se incendiaron con todo tipo de emplazamientos: algunos emotivos, otros desesperados y muchos con tono incluso agresivo que llamaban a la unión, claro que exigiendo que dicha unidad sea siempre en torno a la figura del candidato de su preferencia.

Desafortunadamente, dichos esfuerzos probablemente resultarán vanos porque en la vida política existen fuertes incentivos para evitar este tipo de pactos tan ansiados por la sociedad, siendo el más importante de ellos, el instinto de sobrevivencia, puesto que quién decline su candidatura para apoyar a un tercero estaría renunciando a tener representación parlamentaria, y con ello vigencia y relevancia política, por los próximos cinco años.

Además, no se puede desconocer que en política no existen los llaneros solitarios, sino que siempre hay por detrás una fuerte estructura que apoya y que consciente o inconscientemente los impulsa para seguir hasta el final. Por otro lado, es bueno tener presente que, generalmente, los esfuerzos por tratar de cambiar las preferencias políticas de otros, incluidos familiares y amigos más cercanos, son infructuosos puesto que este tipo de decisiones tienden a tener un fuerte componente emocional más que racional. Por lo que, si presas del miedo, nos enfrascamos en largas y duras discusiones con nuestros seres queridos, lo único que obtendremos es relaciones gravemente dañadas, y a veces con consecuencias irreparables.

En momentos como estos, cuando estamos en medio de inestabilidad emocional porque el piso debajo nuestro parece moverse, es mejor quedarse quietos y buscar refugio al lado de la Roca fuerte. Para todos quienes estuvimos en el gran cabildo del año pasado en Santa Cruz, nos queda claro que, aunque hubo personas que ejercieron un indiscutible liderazgo, la salida del dictador fue una obra sobrenatural. Por lo mismo, esperemos y refugiémonos junto a ÉL sabiendo que nada, ni la muerte ni la vida, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana, podrán separarnos del amor de Dios, y por lo mismo, esperemos que pase el temblor CONFIADOS.