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Desde hace diez días vienen produciéndose enfrentamientos diarios en un barrio de La Paz entre cocaleros de la zona de Yungas y efectivos de la Policía, en un penoso conflicto generado por el interés de tomar el control de la Asociación de Productores de Coca de La Paz (Adepcoca), que tradicionalmente fue conducida por dirigentes contrarios a la línea del Movimiento Al Socialismo.

Las movilizaciones se producen porque productores de coca de Yungas intentan recuperar el mercado de coca tomado por la Policía y entregado a Arnold Alanes, quien se proclamó presidente de la Asociación en una polémica elección denunciada porque tuvo injerencia de autoridades del Gobierno y porque la Policía salió en defensa de uno de los dos grupos enfrentados.

Las refriegas han dejado varios heridos, algunos con heridas de balines, y al menos 60 aprehensiones de cocaleros contrarios a la línea del dirigente al que apoya el Gobierno, pese a que no existe ninguna imputación de la Fiscalía.

A diario, en la zona de Villa Fátima de La Paz se producen los citados enfrentamientos y gasificaciones. En algunas jornadas se observó a agentes vestidos de civil lanzando cachorros de dinamita contra los manifestantes, con aparente complicidad de la Policía, que operaba prácticamente al lado de ellos y que luego los protegía para ayudarles a escapar.

Imágenes de video mostradas con esas evidencias se difundieron por redes sociales en los pasados días.
El número de heridos es indeterminado y cada uno busca la atención de salud que está a su alcance.

Algunos llegaron a hospitales, adonde en lo posible prefieren no acudir, para evitar ser detenidos allí por la Policía; otros fueron atendidos por bomberos voluntarios y en otros casos los mismos cocaleros se hicieron curaciones caseras entre ellos.
El conflicto de los cocaleros de Yungas, tradicionalmente distanciados de los cocaleros del trópico de Cochabamba, es entre dos grupos de cultivadores, uno de los cuales es afín al MAS. Sus principales representantes son el ahora dirigente Arnold Alanes y Fernando Calle.

Otra facción de cocaleros no reconoce a esos dirigentes y se aglutinan en torno a un Comité de Autodefensa que se moviliza en la zona reclamando la devolución de su sede y el retiro de los policías.

En ese contexto se inscribe también la golpiza de Armin Lluta, que era el máximo dirigente de Adepcoca, quien denunció que quisieron obligarlo a renunciar bajo amenaza de que si no lo hacía iban a matar a su hijo. Lluta fue dado por desaparecido y cuando fue encontrado tenía evidentes signos de golpiza.

Lluta responsabilizó de todo lo que le ocurrió al ahora dirigente Arnold Alanes y advirtió que si algo le sucede, sería responsabilidad de Alanes y del Ministerio de Gobierno.

Ayer, en su condición de dirigente de una facción de Adepcoca, Lluta desafió al ministro de Gobierno, Carlos Eduardo del Castillo, a ejecutar una orden de aprehensión en su contra a cambio de que la autoridad ordene que se detenga la represión de la Policía a los cocaleros de Yungas que intentan recuperar su mercado de coca de Villa Fátima.

Representantes de instituciones defensoras de los derechos humanos denunciaron que los enfrentamientos de la Policía con los cocaleros de Yungas se producen por la intromisión del nivel central del Estado en un asunto en el que nada tendría que hacer el Gobierno.



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