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Las coordenadas fueron pasadas por WhatsApp, todos esperaban el mensaje; a la hora programada, cientos de celulares lo recibían: “Los esperamos, ahí es la ‘Confra’, una dirección del google maps te conducirá al lugar”.

Cuando vi el mensaje en el celular de mi hijo pensé que a sus 13 años se había afiliado a un grupo irregular o estaba traficando droga, nunca se me imaginó que estaba invitado con sus amigos a las famosas fiestas ‘confra’ muy comunes en nuestra ciudad, me comentó una madre con un tinte de preocupación.

El problema no radica en que niños y niñas se junten a divertirse en una fiesta, el problema es que adolescentes, desde los 13 años, se reúnen en un lugar alejado de la ciudad. Hay hermetismo porque ahí el alcohol está presente como principal animador, con el consentimiento de padres y autoridades.

Según Gerardo Tálamo, doctor en Sicología, el consumo de alcohol en menores de edad puede producir cambios irreversibles en el cerebro, en zonas críticas relacionadas con la memoria y el aprendizaje, el manejo de las emociones y la agresividad. Entre los 12 y 16 años hay partes del cerebro que están en la etapa de desarrollo, las relaciones entre las distintas partes, se ve afectado si se consume alcohol en esas edades.

Según la revista brasileña Veja, el consumo de alcohol en menores de edad en Brasil se ha disparado debido a padres omisos, al fácil acceso o a la presión social. Estudios evidencian que los menores de edad consiguen acceso al alcohol en fiestas (44 %), a través de un amigo (18%), comprando en algún supermercado o bar (14%), con un familiar (9%), en casa sin supervisión (4%), dando dinero a alguien mayor de 18 años (4%), otros modos (5%), con un vendedor de la calle (2%). Los porcentajes deben ser similares en nuestro país, la mayoría de los adolescentes consumen alcohol en las fiestas, la diferencia es que estas son organizadas por sus propios padres y tienen su consentimiento. “Prefiero que beban en mi casa” así piensan. No me imagino a un adolescente llegar ebrio a su casa siendo que está prohibida la venta de alcohol a menores de edad.

Las autoridades deben realizar controles, los padres debemos pensar en las consecuencias y rechazar este tipo de prácticas y generar dialogo con los hijos e incentivarlos a la práctica de algún deporte, así evitaremos formar una generación alcohólica. Esperemos que las ‘Confras’ no se salgan de control.

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