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En al menos tres oportunidades en el último mes, la Alcaldía de Santa Cruz ha anunciado medidas y a las pocas horas ha dado pasos atrás para cambiarlas, creando así una sensación de inseguridad y disminución de confianza en las autoridades, en un tema no poco relevante para la población como es la pandemia del Covid-19.

El lunes, la alcaldesa Angélica Sosa anunció formalmente que en Santa Cruz regiría una ley seca desde la una de la madrugada del 1 de enero hasta el domingo 3 incluido. El jueves se modificó la medida y redujo a dos días (2 y 3 de enero) la ley seca.

El presidente del Centro de Operaciones de Emergencias Municipales (COEM), Emiliano Cronenbold, dijo que la modificación se debió al consenso alcanzado entre los municipios del área metropolitana.

Si la idea es establecer una estrategia común entre Santa Cruz de la Sierra y los municipios que integran el área metropolitana, lo lógico sería acordar previamente con ellos las medidas antes de anunciarlas.

Diez días atrás, la alcaldesa Angélica Sosa había anunciado que como parte de las nuevas medidas para evitar un mayor contagio con el coronavirus, se restringiría el ingreso de los consumidores a los mercados y supermercados de la ciudad según la terminación de las cédulas de identidad, pero un día después el municipio volvió atrás para indicar que quedaba sin efecto esa determinación.

Curiosamente, el responsable del COEM pretende convertir en virtud el error cuando explica que la rectificación de medidas es una demostración de la ‘cualidad de escucha del municipio’.

También llama la atención que en las fechas en que las autoridades de la ciudad y el departamento deben reunirse en la instancia denominada Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) para analizar el avance del Covid-19 y tomar nuevas medidas, la alcaldesa Sosa suele adelantarse entre seis a ocho horas en anunciar medidas municipales, generando nuevamente confusión en la población. 

Lo lógico sería que si en horas de la tarde y la noche se reunirá el COED para tomar decisiones, la alcaldesa Sosa espere a la finalización de esa reunión para informar qué determinaciones nuevas se ordenan para la región. ¿Cuál es el afán de tomar la delantera con decisiones que de todas maneras no entran en vigencia en el momento en que se las anuncia? ¿No es también un detalle que puede interpretarse como una falta de coordinación entre autoridades locales y departamentales?

La alcaldesa debe ser más cuidadosa en la manera como se administran las medidas para combatir al Covid-19; y si bien se la ve activa en esa tarea, es importante que primero se analice muy bien las medidas, si van a ser consultadas que se consulten con los sectores involucrados y solo después se las anuncie, y no al revés.

El país está en un periodo electoral para la elección de autoridades locales y departamentales y para nadie pasan inadvertidos los gestos de figuración y cálculo político de autoridades que a la vez son candidatos a puestos públicos.

La población, bastante golpeada por la pandemia, lo que menos necesita son anuncios contradictorios y cambios repentinos de las medidas, porque con eso solo se genera mayor nerviosismo, desinformación y hasta inseguridad de los vecinos y vecinas.

 

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